Partiéndome la caja en la cama toda sudada (vuelve Bukowski a la carga)
1
Vuelve el agobiante puto calor a la carga.
Todo el puto día sudando.
Todas las putas noches sin poder dormir.
2
Anoche fue la puta noche de San Juan.
Supongo que lo habrás adivinado:
Me cago en la puta noche de San Juan.
3
Ayer tenía ganas de pasarme por la librería Atenea para ver si encontraba alguna novedad editorial interesante. No tenía esperanzas ni tampoco un clavo. No obstante cogí la pipa Smith & Wesson del 38 que me regaló un colega yanqui. Atraqué el banco más cercano pero no tenían mucha guita. Bueno... al menos me llegaba para un par de libros si hacía buenas elecciones y no pasaban de los 25 pavos cada uno. Bueno... uno, al menos, debería valer 20 o menos.
Allí mirando y escrutando y revisando y prestando atención a cada recoveco al final encontré una novelaca tocha que pintaba bien. Estaba escrita por una cubana milenial que ahora triunfa como la Coca-Cola. Tenía muy buena pinta. La había publicado una editorial andaluza de rarezas que me gusta mucho y en la que confío de sobra, aunque, por desgracia, muchas veces no termino de leer sus libros, quedándome a medias. Al ser un buen tochaco y valer casi 33 pavos me lo pensé varias veces, pues de llevármela ya no podría pillar nada más.
Y... bueno... un solo libro siempre deja una sensación rara... como que es muy poco... apuesta única... y si te equivocas no hay más opciones. Pero ayer no necesitaba equivocarme... necesitaba encontrar algo espectacular... una garantía de conexión segura... porque ayer fue un día de esos...
Los días de esos son esos días donde todo parece estar bien, no hay problema de tipo alguno objetivamente hablando, pero te invade el sinsentido, la desidia, la inquietud, la insatisfacción. Y nada puede llenar el vacío, ni darle sentido al sinsentido. Son días eternos que nunca terminan y la sensación es de que jamás pasarán. La comida sabe a paja y no llena ni satisface, por mucho que comas. Los libros no son capaces de mantenerte enganchado, absorbido, entretenido, estimulado, olvidado de ti y tus mierdas personales. Pero, no obstante, lo intentas, por si acaso. Y nadie es capaz de sacar mis días de esos como Bukowski.
4
Hank Bukowski Chinaski... Chinaski Bukowski Hank.
Descubrí a Charles Bukowski el 23 de abril de 2002.
Mi primera lectura fue Peleando a la contra... extensa antología de 500 páginas publicada por Anagrama en la colección Compactos... tapas color naranja... combinaba prosa y lírica.
Durante el primer lustro me centré en su prosa... maestría inigualable de las distancias cortas... realismo sucio, dijeron los odiados críticos literarios epicentro de los adecuados escarnios que salieron de su afilada pluma.
El Bukowski escritor y novelista monopolio de Anagrama... colección Contraseñas... todo muerto ya con un Jorge Herralde aniquilado a nivel editorial y una Anagrama que solo publica bazofia desde que fue vendida a Feltrinelli hace dieciséis años.
Luego descubrí su lírica... maestría inigualable (e inimitable) de la poesía sin rimas pero única viva de verdad como ninguna... la fuerza descarnada de la voz que narra lo que implica el día a día en los núcleos urbanos de cualquier sociedad mercantil... el alcoholismo como forma de salir adelante... la violencia... la nostalgia... las relaciones disfuncionales... los trabajos de mierda... y la enfermedad de escribir... la escritura como única salida alternativa al suicidio o la locura.
El Bukowski poeta que rompió todas las leyes literarias de la lírica monopolio de Visor... colección Visor de Poesía... que sigue publicando nuevos poemarios inéditos en castellano, aunque lleven cuarenta años publicados en inglés.
Y mientras tanto estoy aquí, en el váter, aguantándome las ganas de cagar, a punto de reventar, mientras no puedo parar de escribir esto, a las cuatro de la tarde, sudando la gota gorda... antes debo cagar toda la mierda por aquí... luego ya dejaré el resto para el váter.
Aunque todas las veces que voy a una de mis dos librerías habituales miro la sección de poesía donde están los inconfundibles libros de la colección Visor de Poesía... tapas negras... autor y título en blanco... por si acaso hubiera suerte y todavía quedara algún poemario de Bukowski no publicado que la editorial madrileña decidiera publicar... no obstante los días de esos es una imperiosa ansia y necesidad vital consultar la sección con el puñado de libros de la colección... por si acaso.
5
Recuerdo a la perfección los dos últimos poemarios que Visor publicó como novedades editoriales.
El primero fue A veces te sientes tan solo que tiene sentido... publicado a mediados de 2024... número 1.230.
El segundo fue Colgado en la tournefortia... publicado a finales de 2024... número 1.236.
Ambos llegaron en dos momentos muy adecuados, especialmente el primero.
Parecía que entrábamos en una racha de poemarios bukowskianos sin fin ni freno, pero eso era una mera ilusión... sencillo espejismo... vana esperanza.
Y a partir de entonces... 2025... el silencio sepulcral... infinito... absoluto... desesperante.
La desértica sequía literaria devastadora.
Y tampoco parecía que las cosas fueran a mejorar mucho este intenso año de verdadera necesidad... de cambios radicales... de rupturas esenciales... de muertes y renacimientos... de transformaciones... de finales y comienzos.
Entonces... llego ayer... horas antes de la noche de San Juan. Con el poco dinero que llevaba del atraco a mano armada y con la policía seguramente pisándome los talones (igual no tanto... en fin... solo por 45 pavos que me llevé no creo) decidí refugiarme en la pequeña librería orcelitana Atenea... y tras escrutar la novelaca citada más arriba, mientras sudaba a mares y el potente aire acondicionado de la mierda me enfriaba, pero sin dejar de sudar, decidí echar el último vistazo (se me había pasado) a la colección Visor de Poesía... y... joder... no me lo podía creer... sí... ahí estaba... me froté los ojos por si leía mal... revisé mentalmente el título por si surgía alguna coincidencia... pero no... ostias... parecía un sueño... ¿acaso lo era? No, no... estaba pasando de verdad... Si les dejas, te matarán... traducción de Abel Debritto... se publicó hace tres semanas... número 1.312... 272 páginas... un nuevo poemario de Bukowski, sí, no me lo podía creer.
6
Tras comprármelo empecé la lectura de la potente aunque escueta introducción de apenas cuatro páginas escrita también por Abel Debritto, mi exégeta favorito, pero no era el tiempo ni momento propicio, así que leí unos poemas y abandoné hasta hoy.
Y hoy me he puesto a mediodía, antes de almorzar.
Al principio bien, genial, ha vuelto esa conexión que solo consigue la pluma de Bukowski en cualquiera de mis lecturas, pero... bueno... vale... okey... tampoco era para tirar cohetes del todo.
Entonces ha llegado el poema... joder... juraría que ya lo he leído antes... casi seguro... igual estaba en la antología más amplia y completa que también publicó Visor en esta colección... Los placeres del condenado... finales de 2011... número 796... 672 páginas... 274 poemas.
Pero no ha importado.
Lo he leído como si nunca lo hubiera leído.
Solo después ha empezado a querer sonarme.
Pero cuando mi cabeza ha hecho las conexiones, ya llevaba un cuarto de hora, por lo menos, partiéndome la caja.
El tronchante poema se titula 'A veces es más fácil matar a otra persona'.
Ocupa apenas cuatro páginas (de la 67 a la 70).
Habla sobre el suicidio.
Bueno, en realidad habla sobre lo mal que se le dio a Bukowski suicidarse.
En el intento que relata en ese divertido, tronchante, descojonante poema, decide cerrar el apartamento donde vive a cal y canto y abrir la llave del gas.
Evidentemente estaba borracho tras beberse unas cuantas cervezas y después de experimentar un fuerte dolor de cabeza y sentir una anilla metálica también en la cabeza, se echa a reír y decide abrirlo todo.
El intento había fracasado.
Pero al ver la colilla de un puro en el cenicero, se la enciende y...
"se produjo una explosión, oí el/ ¡BUM! y vi una llamarada redonda/ delante de la cara, ardía,/ un círculo/ al rojo vivo/ del tamaño del globo/ de un niño, y luego/ se desvaneció.
me llegó olor a pelo chamuscado y la cara/ me quemaba, cogí la lata de cerveza,/ fui al baño y me miré en el/ espejo: las pestañas habían desaparecido/ casi por completo, apenas quedaban/ algunos pelos/ retorcidos y/ no tenía cejas/ y la nariz más que roja/ estaba morada/ y un mechón de pelo quemado/ me colgaba sobre/ la cara
y entonces rompí a reír/ de nuevo".



