Dietario de un descubrimiento fascinante: 'CÓMO LEER MENTES'
Viernes, 12 de junio de 2026.
13:56.
Se avecinan cambios muy radicales en nuestra vida. La decisión se tomó hace tres días. Lo inesperado vuelve con su fuerza habitual. El pasado se cancela. Las rupturas se producen. Los espacios de habitabilidad se clausuran. La incertidumbre regresa con una fuerza inusitada. Es otro paso más hacia la liberación definitiva. Los momentos y las circunstancias traen sus sensaciones, impresiones, ideas, esperanzas, interpretaciones, especulaciones. Todo parece algo que va condicionado por el amplio espectro de los acontecimientos en curso. Pero dale tiempo suficiente y nada es lo que parece. Porque nada es estable, definitivo. Si algo permanece en el fondo es el cambio, la mutación, la transformación. Exactamente cuando se cumplan dos años (dentro de un mes y medio) termina una etapa vital agotada. Y aunque había visos suficientes alrededor desde hace meses, si se juntan todos los detalles, no obstante la llegada final de la información concluyente requiere su procesamiento, digestión y asimilación. Bueno... al menos esta vez nada ha sido repentino del todo, es decir, de hoy para mañana. Tenemos un mes y medio por delante para hacer la mudanza.
Hace una hora aproximadamente he acudido a la librería Códex. La última vez que fui (una semana atrás) no encontré novedades significativas, enriquecedoras, esenciales. Desde la primera semana junio no despuntaba como un mes muy boyante que digamos. Pero hoy ha sido otra la cuestión... cuestión muy diferente.
CÓMO LEER MENTES. LOS SECRETOS DE LOS MENTALISTAS, HIPNOTISTAS Y MÉDIUMS (Luciérnaga, Barcelona, 2026) de Pablo Raijenstein no es un libro más de mentalismo. Pero tampoco de ocultismo. Es algo único y sorprendente. Fascinante. Atrapante. Muy diferente.
Por el título en sí nunca lo hubiera comprado. El mentalismo, al igual que el ilusionismo o la prestidigitación, no es precisamente santo de mi devoción. He leído ya varios libros sobre el tema a lo largo de mi extensa trayectoria y no creía poder descubrir nada nuevo ni interesante. Siempre las putas y perniciosas creencias que depredan las vidas de los seres humanos con sus mierdas de opiniones, sesgos y prejuicios. ¿Por qué, entonces, he comprado este libro y encima estoy aquí escribiendo un dietario sobre él, su lectura y mis apreciaciones? La respuesta es sencilla: por el autor.
Hace apenas una hora desconocía a Pablo Raijenstein. No tenía ni remota idea de quién era ni a qué se dedicaba. Pero con el primer vistazo a su libro, que lanzó a la venta el Grupo Planeta, a través de su sello editorial dedicado al esoterocultismo, Luciérnaga, el pasado miércoles, 3 de junio de 2026, ya he tenido bastante (para darle la oportunidad). Porque 'CÓMO LEER MENTES' (a pesar del manido título típico de un libro de mentalismo o magia de salón, ilusionismo, prestidigitación, cualquiera) no es lo que parece a primera vista, sino todo lo contrario. Ya que Pablo Raijenstein tampoco es lo que parece a primera vista, un mentalista más de tantos, entre todos. Por ese motivo su libro (que apenas vale 18 euros) no solo se ha venido conmigo, sino que aquí estoy, pocos días después de haber decidido tomarme un descanso indefinido de este blog (con la intención de asimilar todo lo que estamos viviendo mi mujer y yo ahora mismo), escribiendo un dietario sobre su compra, lectura e impresiones subjetivas.
Viernes, 12 de junio de 2026.
14:37.
Empieza la lectura del 'PRÓLOGO. La inquietud como arte' en la página 8. Está escrito por Ramón Mayrata. Evidentemente desconozco a Ramón Mayrata por completo. Acabo de tener el primer contacto con ese nombre y persona. No quiero saber ni quién es. Prefiero quedarme con el magnífico prólogo que ha escrito, donde nos convence de la importancia que va a tener este libro para nosotros (no obstante, en el primer capítulo Pablo Raijenstein explicará quién es). Como siempre, leo caminando por Orihuela. Evidentemente cae un sol de justicia (aunque corre una brisa fresca muy agradable, que por momentos se intensifica y es como un aire acondicionado de pura naturaleza).
Pero antes revisemos el índice, ya que nos va a dar unas cuantas pistas. Aunque en la web del Grupo Planeta indica que el libro tiene 344 páginas, en realidad yo solo veo 335 (336 si contamos el casi fundido a negro final. Independientemente de ese pequeño detalle, vayamos al grano.
El 'SUMARIO' es impresionante: trece capítulos o partes que se desdoblan en varios subcapítulos o apartados (que van de tres a ocho), donde el autor tratará estos fascinantes temas: MENTALISTAS (tres); MÉDIUMS (tres); SÍMBOLOS (cinco); DE LA MAGIA DEL CAOS A LA NEUROCIENCIA (ocho); HIPNOSIS; (ocho); INTUICIÓN (cuatro); PREMONICIÓN Y TELEPATÍA (seis); MENTALISMO EMPRESARIAL Y LENGUAJE NO VERBAL (siete); PSICOGRAFOLOGÍA (siete); VISIÓN DERMOÓPTICA (cinco); DE LAS MESAS PARLANTES A LA OUIJA (cinco); EXPERIENCIAS CON EL MÁS ALLÁ (tres); MANUAL PRÁCTICO DEL LECTOR DE MENTES MODERNO (siete).
"Muchos de los que han asistido a sus sesiones reconocen que ha modificado su percepción del mentalismo. [...] Desencadena situaciones inesperadas y atmósferas misteriosas que otorgan un contexto esclarecedor a los efectos del mentalismo, convirtiéndolos en experiencias que desestabilizan las certezas" (página 8). No es poco ni común, pero lo que más me interesa llega en la siguiente página: "En la vida ordinaria, desenmascara las técnicas de control de las grandes corporaciones y su intento de dominar a la colectividad" (página 9). Y lo más significativo, pocas líneas abajo, sobre el libro: "Tras el aspecto de un ensayo de divulgación, el lector parece asistir a un estimulante espectáculo que le asombra e interpela, sin cuarta pared, como si se encontrara junto a él en el escenario" (página 9). "Cómo leer mentes se articula en torno a un triple enfoque: el del narrador autobiográfico, el del divulgador de ideas psicológicas y el del artista que pretende comunicar su visión interna" (página 10). Y por último, lo más apasionante a mi juicio, el enfoque raijensteiniano: "[...] fusiona la tradición esotérica con la neurociencia y la psicología evolutiva: los fenómenos extraños no responden a causas sobrenaturales, sino que son manifestaciones simbólicas de conflictos psicológicos. [...] Hacer experimentar lo imposible provoca dudar de lo evidente y de la propia percepción. Una fascinante manera de conocernos mejor a nosotros mismos" (página 11). Brutal. Brillante. Esclarecedor. Sensato. Significativo. Muy significativo.
Viernes, 12 de junio de 2026.
15:54.
Empieza la lectura del primer capítulo. Uno de los aspectos más significativos del libro es la elaborada maquetación artística que cumple con lo afirmado por el autor del prólogo, pues se vuelve una experiencia visual evocadora y muy inmersiva e interactiva de inmediato, combinando las ilustraciones o las fotos con los cuadros aparte (y en color oscuro) para remarcar, señalar o explicar cosas.
El autor cuenta autobiográficamente sus comienzos en plena infancia, cuando vio a un mentalista por la televisión con apenas seis años. Y luego viene algo muy interesante: "Tiempo después, cuando tenía 9 años, mi tía Lola me regaló un tarot egipcio, mi primer tarot. Cuando nos veíamos, ella me leía esas cartas. La carta del mago aparecía en mis tiradas de forma recurrente. Yo le preguntaba: <Tía, ¿por qué siempre sale el mago?> y ella me decía: <Porque, Pablo, el mago eres tú>. También estas vivencias despertaron mi interés por la magia tradicional y legendaria, y fueron dibujando un mapa en mi mente" (página 14). Inmediatamente después nos explica qué es el mentalismo, recurriendo a las definiciones tanto del diccionario de la RAE como al 'Oxford English Dictionary'. Aquí ya vemos (en principio) la orientación profesional, seria, rigurosa y académica del autor. Esto nos indica que podemos estar ante un libro fiable donde, en apenas cuatro páginas, recorre la historia del mentalismo y nos lo explica a la perfección, diferenciándolo del espiritismo, el ocultismo e incluso el ilusionismo o la prestidigitación.
Luego pasaremos a un extenso recorrido por los mentalistas más conocidos de la historia, destacando los comienzos en el siglo XIX (con los personajes más emblemáticos que definieron la disciplina) y todo el XX. Aunque Pablo Raijenstein deja caer un importante guiño a los actuales, no obstante explica que no es posible abordarlos en el libro debido a la cantidad que hay, diciendo que los deja para otro libro. Este apartado es el más extenso hasta el momento, abarcando desde la página 19 hasta la 57.
Sábado, 13 de junio de 2026.
9:28.
Anoche me acosté muy tarde (pasadas las tres y media de la madrugada) leyendo el libro, lectura que suspendí a las cinco de la tarde, para retomar ya rebasadas las doce de la noche. Atravesé el segundo capítulo, que habla del fenómeno de la mediumnidad y desarrolla el espiritismo, la doctrina a medio camino entre el ocultismo y el cristianismo (sentando las bases de la posterior espiritualidad sincrética) que se inventó en la segunda mitad del siglo XIX, bajo la premisa especulativa y nunca demostrada ni evidenciada (por tanto se trata de una creencia religiosa sin más) de que la presunta entidad conocida como alma o espíritu (es lo mismo en esencia, aunque las doctrinas esotéricas y ocultistas las quieran diferenciar) sobrevive a la muerte (primera afirmación arriesgada) y se puede comunicar con los vivos (segunda afirmación arriesgadísima que fundamenta el espiritismo) a través de la figura del media (médium en plural, aunque se popularizó como singular), que casi siempre fueron mujeres.
Pablo Raijenstein trata el fenómeno, a medio camino entre un espectáculo de salón muy cercano al mentalismo o el ilusionismo y un consuelo espiritual semejante a la autoayuda pero también al sectarismo pseudorreligioso, con la mayor objetividad posible, partiendo de la posición mentalista no creyente arquetípica, pero sin caer en un dogmatismo escéptico radical.
Evidentemente la mayoría de médium fueron desenmascaradas como fraudulentas, pero hubo casos donde no se pudo demostrar el fraude (lo cual no es equivalente a decir que no hubiera fraude, así como tampoco significa que el alma o espíritu exista, sobreviva a la muerte y pueda comunicarse con los vivos).
Por mi parte nunca tuve verdadera conexión con el espiritismo, al que me acerqué sin duda al comienzo de mis indagaciones, leyendo los libros de autores muy emblemáticos y representativos (que en este caso fueron hombres), a destacar el fundador de la doctrina Allan Kardec (1804-1869), así como los populares médium y prolíficos escritores brasileños Chico Xavier (1910-2002) y Hercilio Maes (1913-1993). Los tres nunca fueron nada creíbles para mí porque claramente escenificaban su propio sistema de creencias en las hipotéticas comunicaciones de un espíritu (o varios), destacando un cristianismo bastante dogmático, anacrónico y muy dudoso (ideado por Kardec en principio y luego copiado por el resto). Así que al estudiar el fenómeno desde varias perspectivas, comparándolo con otro fenómeno muy similar, el del contactismo ufológico (mensajes recibidos en estado mediúmnico pero procedente de presuntas inteligencias extraterrestres) concluí que no era nada creíble en mi opinión y por tanto lo más probable es que Pablo Raijenstein tenga razón en lo que opina sobre el fenómeno a mi parecer: "En las historias antiguas, aquello que no encontraba descanso volvía como un espectro. En los crímenes, el muerto que está mal enterrado, termina apareciendo. Los fantasmas siempre buscan un objetivo cuando se manifiestan: la memoria, un mensaje, la reparación" (página 60). "El espiritismo y los médiums del siglo XIX y XX se propagan precisamente en el contexto del trauma colectivo: guerras, industrialización brutal, alta mortalidad infantil. Hoy en día, la psicología llama <síntoma> al fantasma, lo que hace que pierda su poder simbólico y gane eficacia terapéutica. Los <fantasmas> siguen existiendo y el fenómeno de los médiums es cíclico: cuando hay pandemias, guerras o incertidumbre, las personas necesitan sentir que hay <algo> más, que la vida no acaba con la muerte. Las personas necesitan creer" (página 61). Y sin duda que en ese aspecto los Allan Kardec, Chico Xavier o Hercilio Maes cumplieron el cometido a la perfección para no pocas personas necesitadas de consuelo y respuestas reconfortantes, adecuándose incluso a las creencias religiosas convencionales imperantes en su época y momento. Para personas con otras inquietudes surgirán fenómenos semejantes en el contenido aunque diferentes en el continente, que encarnan los Eugenio Siragusa (1919-2006), el Grupo Aztlan o más recientemente Franca Rosa Canonico de Schramm.
El autor hará un recorrido aséptico por la historia del fenómeno mediúmnico y espiritista, visitando a sus representantes más emblemáticas (también algún que otro hombre).
Y aquí es donde tengo que detenerme un momento para hablar de aquello que más me disgusta en los libros: los errores ortográficos y ortotipográficos. En este caso estamos ante una verdadera chapuza editorial por parte del Grupo Planeta, pues el libro, a estas alturas del comienzo, está plagado de errores ortográficos en los nombres e incluso en las fechas (con fallos como cambiar el siglo XIX por el XX un par de veces como mínimo). Un pésimo trabajo de corrección totalmente descuidado e irrespetuoso, tanto para el autor como para el lector.
Sábado, 13 de junio de 2026.
11:10.
He decidido salir de casa para pasear y seguir con la lectura. Por suerte continúa el clima caluroso pero nublado y con aire fresco que ayuda bastante, a una semana del solsticio de verano.
A pesar de ser consciente en todo momento de que este libro y las interpretaciones de su autor están totalmente condicionadas con evidencia por su propio sistema de creencias mentalista (cuya tendencia es a interpretarlo todo como fenómenos psíquicos internos de la persona), no obstante concuerdan con las indagaciones que he realizado a lo largo de mi trayectoria, lo cual no significa que sea así como suceden las cosas.
El siguiente capítulo, 'SÍMBOLOS', me ha encantado, siendo muy esclarecedor para mí a diversos niveles, independientemente de la interesante interpretación psicologista que le da el autor (aunque a mi parecer tal vez sea la más acertada). Destaca su enfoque sobre el tarot: "El tarot, por ejemplo, no nació como herramienta predictiva, sino como una enciclopedia visual de la experiencia humana. No adivina hechos, sino que despierta respuestas. Las imágenes no dicen qué va a ocurrir, sino qué está ocurriendo dentro de quien las contempla" (página 99).
A pesar de ser el enfoque del autor tan subjetivo en su escepticismo psicologista como lo es el enfoque creyente espiritualista, no obstante a mi juicio es más sensato y coherente con los hechos, por tanto me parece bastante más probable. La conclusión de Pablo Raijenstein también me parece significativa, antes de dar paso a un breve diccionario evocador de símbolos: "Utilizar el lenguaje simbólico en nuestra vida cotidiana nos pone en contacto con lo que no es tangible o lo que no sabemos nombrar. Incluso aunque nos evoque miedo o inquietud lo convierte en algo humano, haciéndonos ver que el temor no siempre es una amenaza, sino que puede ser un camino que nos enseña que la vida es más amplia y ambigua. No se trata ya del poder que pueda tener más o menos real, sino de cómo lo percibimos como real y cómo nos afecta" (página 105).
En las últimas páginas del diccionario simbólico se intercalan unas cuantas láminas fotográficas en papel satinado y a todo color que reproducen fotografías e ilustraciones (en su mayor parte) ya presentes a lo largo del libro.
El próximo capítulo es el que más interés me ha despertado desde el principio: 'DE LA MAGIA DEL CAOS A LA NEUROCIENCIA'. Tras relatar sus dos experiencias tomando ayahuasca en un contexto ritual shamánico, el autor habla del hecho ritual en estos esclarecedores términos que suscribo: "Podemos definir <ritual> como una sucesión estructurada y repetitiva de acciones que encierran un simbolismo y que se realizan con una intención específica, ya sea para conectar con lo sagrado como para fortalecer una cohesión de grupo. Un ritual suele poseer un significado profundo" (página 123).
El capítulo no defrauda, en la línea esencial y rigurosa que se gasta (gratamente) Pablo Raijenstein hasta el momento, haciendo unas conexiones más que interesantes entre el ilusionismo ritual, la magia ceremonial, la brujería como arquetipo cultural y el shamanismo. Luego sigue con un esbozo peculiar del mago ceremonial y ocultista británico más popular e influyente del siglo XX, Aleister Crowley (1875-1947), antes de llegar a la magia del caos. A destacar la reproducción del diagrama inventado por Peter J. Carroll (1953-2026) sobre la tradición mágica, que apareció por primera vez en su influyente libro 'Liber Null' (publicado originalmente en inglés en 1978) dando el pistoletazo de salida a esta corriente mágica heterodoxa pero adoptada desde entonces por la mayoría de magos ocultistas.
De ahí que me parezca muy significativo que el autor le dedique todo un capítulo, aunque reproduzca ideas erróneas pero comunes (en otro capítulo, página 98), como afirmar que Alan Moore sea promotor de la magia caota (no, no lo es ni de broma, todo lo contrario. El genio de Northampton no le tiene la menor simpatía a la magia del caos, mucho menos como para promoverla y/o promocionarla).
Quisiera destacar la diferencia intrínseca entre Pablo Raijenstein y otros mentalistas, pues sus intereses siempre presentes (lo cual es de agradecer para mí) le llevaron a crear un espectáculo de mentalismo basado en la vida de Crowley. A pesar de ser todo un detallazo honorable por su parte, lo más significativo no es esto sino todo lo que le pasó durante sus escenificaciones performativas. Te lo cuenta entre las páginas 127 y 129. Sí, Pablo es un escéptico, pero tampoco ignora ni intenta racionalizar toda experiencia peculiar y anómala que le acontece, especialmente cuando manipula símbolos. Observa. Atiende. Aprende. Experimenta. Acepta. Esto lo hace un mentalista diferente.
Su recorrido por la historia, la creación y el significado de la magia caota es espectacular, en su línea, parquedad pero máxima concisión: "A diferencia de la magia ceremonial, la astrología o la adivinación, el Chaos Magic no se define por símbolos fijos, jerarquías espirituales o cosmologías cerradas, sino por una premisa radical: la creencia es una herramienta, no una verdad. La creencia y la manipulación de los símbolos para manifestar resultados y controlar el subconsciente se vuelve pragmática y sin dogmas" (páginas 130 y 132).
Luego viene la parte más polémica del libro hasta el momento, según mi parecer, pues el autor hace un arriesgado ejercicio de pura subjetividad, al intentar conectar (o explicar) la magia del caos desde una concepción e interpretación bastante resbaladiza de la neurociencia, con la que dudo mucho que los neurocientíficos estén de acuerdo (igual me equivoco). No obstante, me sigue pareciendo muy interesante y a tener en cuenta, en especial el intento de explicar los sigilos (la herramienta cognitiva y mágica más significativa del posmoderno paradigma caota) desde la perspectiva hipotéticamente "científica".
Por último mostrará una pequeña guía práctica para la creación de sigilos en las siguientes páginas, cerrando así el capítulo tal vez más emblemático del libro.
Sábado, 13 de junio de 2026.
14:10.
El siguiente capítulo abordará el fascinante tema de la hipnosis, una disciplina muy resbaladiza y discutible que desde el principio (siglo XIX) se movió en terrenos pantanosos y altamente polémicos, a medio camino entre la pseudociencia, el ocultismo y la psicología emergente. Abarcando apenas 20 páginas (de la 143 a la 165) a mi juicio es el capítulo menos interesante y más flojo a todos los niveles, aunque, no obstante, tiene un apartado práctico amplio y bastante curioso, especialmente para personas interesadas (no es mi caso, aunque hace un cuarto de siglo intenté estudiar un curso de hipnosis clínica, dejándolo a medias).
Después vendrá otro capítulo flojo pero sumamente interesante sobre la intuición, que el autor desarrolla desde las variadas perspectivas interpretativas que hay, con sus posteriores ejercicios prácticos.
Y más interesante desde mi perspectiva se vuelve el próximo capítulo (este libro no tiene desperdicio y a pesar de contener poco más de 300 páginas trata una enorme cantidad de temas fascinantes), 'PREMONICIÓN Y TELEPATÍA', que a pesar de las polémicas polarizadas que genera entre partidarios y detractores, Pablo tratará a fondo y de una manera muy particular, pues en este caso la rigurosidad escaseará para poder explorar la pseudociencia conocida como parapsicología. No obstante, en todo momento señala que los personajes citados (Joseph Banks Rhine, el fundador y Rupert Sheldrake) así como las propuestas planteadas nunca fueron aceptadas por la comunidad científica, siendo además rechazadas con vehemencia. En las últimas páginas finalizará el capítulo con ejercicios parapsicológicos usando las cartas Zener (páginas 191 y 192) para practicar (presuntamente) la premonición.
Un inciso antes de continuar: aunque Pablo Raijenstein no abusa excesivamente en su libro de los anglicismos (ahora tan de contraproducente moda), no obstante usa demasiados a mi parecer. Recordemos que nuestra lengua es suficientemente rica en su propia versión de los conceptos anglosajones usados y que ese actual uso abusivo de moda empobrece la lengua, motivo por el cual es algo nada aconsejable y totalmente rechazado por la RAE.
Sábado, 13 de junio de 2026.
19:15.
El siguiente capítulo es el otro favorito mío: 'MENTALISMO EMPRESARIAL Y LENGUAJE NO VERBAL'. Como utilidad práctica para cualquiera que viva en una sociedad mercantilizada es el más importante con diferencia, pues nos enseña al detalle cómo funciona la manipulación empresarial y comercial (incluso el autor comparte algún que otro truco muy valioso sobre su profesión). Estoy convencido de la importancia que tiene este capítulo para todo el mundo. Solo por él y su recurrente lectura (veintinueve páginas, de la 193 a la 222) merece y mucho la pena el libro. Pero no solo se queda en este aspecto (mentalismo empresarial), sino que destaca también el otro (lenguaje no verbal), sobre todo la lectura del lenguaje corporal (macrogestos y microgestos) así como la práctica de la comunicación no verbal, donde me parecen interesantes las técnicas para detectar mentiras.
Luego viene el capítulo dedicado a una de las especialidades del autor, 'PSICOGRAFOLOGÍA'. Teniendo en cuenta que la grafología es una de las pseudociencias más desacreditadas y sin ninguna validez, la psicografología no es más que una variante igual o peor. Por tanto, aunque ya llevamos unos capítulos adentrados en el terreno de lo cuestionable y pseudocientífico, aquí el asunto llega hasta sus últimas consecuencias.
No deja de sorprenderme el libro, generándome ahora mismo intensos sentimientos muy encontrados, ya en las últimas cien páginas, pues continúan los errores ortográficos e incluso las faltas de ortografía graves que no recuerdo haber visto ni en un libro de autoedición sin recurso alguno (lo cual deja mucho que desear del Grupo Planeta y su forma tan chapucera y sumamente descuidada e irrespetuosa de trabajar, al menos con este libro, mucho más grave si cabe teniendo en cuenta que es el monopolio más importante en el mundo de la edición en castellano), pero también debido a la pérdida progresiva aunque absoluta de rigurosidad por parte del autor, desviándose, ahora sí, por completo hacia las pseudociencias más infundadas y sin validez alguna.
Sábado, 13 de junio de 2026.
21:14.
Me parece que voy a detener aquí el dietario de lectura.














