La magia es arte y todo arte es magia. Primera exploración literaria aplicada de la magia de la Luna y la Serpiente

 Experimento mágico-artístico


Advertencia

Esto es un simple ejercicio literario de ficción

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia




"[...] ya sean ficticias o no, las personas se enfrentan a la realidad de la muerte y la decadencia, pero en lugar de conocer profundamente esta "verdad", la niegan y crean falsos salvadores o paraísos que solo ocultan esta verdad de la decadencia y les proporcionan un consuelo temporal"

Chris Brawley sobre un relato corto de Thomas Ligotti, en Lo que el diablo me contó (Dilatando Mentes Editorial, Ondara, 2025) de Matt Cardin



Sábado

23 may. 2026

18:30



Joan Albert Gisbert Jordá había seguido su carrera profesional desde que se proclamara la primera vez campeón del mundo del peso crucero por la Organización Mundial de Boxeo (WBO, por sus siglas en inglés), tal vez el organismo menos prestigioso de los cuatro principales en el noble arte. Sucedió el sábado 17 de septiembre de 2016 en el Ergo Arena de Gdánsk, Polonia. Apenas su décima pelea y ya apuntaba maneras... toda una promesa sin duda, aunque era bastante viejo para el oficio, probablemente el deporte más difícil y duro del mundo. Tenía 29 años. Lo que nadie podía imaginar es lo que pasaría en la siguiente década: apenas tres años después sería el campeón mundial unificado indiscutible de los cuatro organismos reguladores... el Consejo, la Asociación, la Organización y la Federación Internacional... del peso crucero, la antesala a la categoría reina. Algo que no había conseguido nadie antes de él. Tras barrer a todos sus contendientes y quedarse sin rivales, decidió dar el salto a la citada categoría reina, el peso pesado, la gloria suprema del pugilismo. Con apenas dos combates en el peso pesado y 18 en total como profesional, se enfrentó al campeón mundial unificado de la Asociación, la Organización y la Federación Internacional, uno de los mejores pesos pesados de la última década, el británico Anthony Joshua, al que derrotó por decisión unánime en 12 asaltos, el sábado 25 de septiembre de 2021 en el Tottenham Hotspur Stadium de Londres, Inglaterra, Reino Unido. Un año después volvió a derrotar a Joshua, aunque esta vez por decisión dividida. Defendió los tres títulos unificados contra un boxeador que había generado sus dudas, pero en los siguientes años demostraría ser uno de los mejores, doble campeón mundial de la Organización (noqueando primero a Joshua en septiembre de 2024 y dándole una soberana paliza, un tanto inesperada, a Fabio Wardley, reciente campeón mundial de la Organización, al que también noqueó el sábado 9 de mayo de 2026): el británico Daniel Dubois. Pero el reto definitivo se presentó tras enfrentarse al campeón mundial del Consejo, el británico Tyson Fury, por la unificación de los cuatro títulos (primera vez que acontecía en la historia del peso pesado). Sucedió el sábado 18 de mayo de 2024 en el Kingdom Arena de Riad, Arabia Saudita. Fue el combate del siglo. Ambos, invictos. Los mejores boxeadores del peso pesado en el primer cuarto del siglo XXI. Fury bajó derrotado por decisión dividida en 12 asaltos, aunque estuvo a punto de ser noqueado un par de veces. No obstante, en diciembre del mismo año hubo revancha y Fury bajó nuevamente derrotado del ring, esta vez definitivamente, por decisión unánime, demostrándose la indiscutible superioridad del boxeador favorito de nuestro protagonista, Joan Albert, considerado el mejor boxeador del mundo del peso pesado y libra por libra, en activo: el ucraniano Oleksandr Oleksándrovich Usyk.

Joan Albert tenía 27 años casi recién cumplidos el sábado 23 de mayo de 2026. Había nacido el miércoles 31 de marzo de 1999 en el sureste de la península ibérica. Tras una infancia feliz en el seno de una familia estructurada de clase media, sin acoso escolar ni incidencias destacables, la adolescencia se le hizo un poco cuesta arriba, pues, de repente, su mente, más o menos tranquila hasta ese momento, se agitó sin aparentes motivos y empezó a cuestionarse cosas... cosas que nadie parecía cuestionarse a su alrededor... sobre la vida... sobre la muerte... sobre la sociedad... sobre la concepción de familia... sobre los estudios... sobre el trabajo... sobre el dinero. Entró en el vértigo filosófico de la mente que despierta a realidades al alcance de la mano de cualquiera, pero que suelen soslayarse en la huracanada vorágine del día a día, que atrapa a todo el mundo en las dinámicas y rutinas establecidas. Sin quererlo ni saberlo, Joan Albert se subió a la montaña rusa emocional de las sincopadas subidas y bajadas a toda velocidad que dejan sin respiración y noquean de un solo golpe que no viste venir. Por eso los psicohistoriadores algorítmicos objetivistas que estudian sistemáticamente su escurridiza vida para deconstruirla y computarla, sostienen la hipótesis de que se inició en la práctica autodidacta del pugilismo buscando intuitivamente controlar, entender o al menos canalizar todas las inquietudes que estaban despertando en él. Todo se desencadenó la noche en que Usyk derrotó a Głowacki por decisión unánime en 12 asaltos, arrebatándole el ucraniano la corona mundial de la Organización al polaco. Joan Albert tenía 17 años. Nadie sabe muy bien lo que pasó esa noche (los psicohistoriadores siguen deconstruyendo algorítmicamente las vidas de J. A. G. J. para computar los bloques meméticos por separado y luego unir las unidades de información objetivada que consigan extraer, si es que consiguen extraer algo útil) pero al día siguiente Joan Albert inició, durante una década, la práctica autodidacta de boxeo, con Usyk como inspiración monotemática obsesiva, estudiando meticulosamente todos los combates del pugilista ucraniano mejor valorado del primer cuarto del siglo XXI, en especial sus dobles lecciones pugilísticas aplicadas a Joshua, Fury y Dubois. 

Entonces volvió a cambiar el rumbo de su vida, inesperada y radicalmente, mientras se preparaba para ver la velada del más extraño combate de su ídolo, que enfrentó al ucraniano Oleksandr Usyk, considerado el mejor boxeador libra por libra, contra el neerlandés Ricardo "Rico" Verhoeven, considerado el mejor kickboxer libra por libra, pero que combatió una sola vez en boxeo (y únicamente a cuatro asaltos) doce años atrás, antes de enfrentarse a Usyk, con el campeonato mundial del Consejo en juego, a 12 asaltos, el sábado 23 de mayo de 2026 en la necrópolis de Giza, frente a las pirámides de El Cairo, Egipto. Aunque el resultado era, aparentemente y en principio, inequívoco, con una victoria fácil para Usyk de calle, cualquier aficionado y/o entendido en boxeo sabe que nada está ganado de antemano y mucho menos en la categoría reina, donde una buena mano o una mala noche puede cambiar el rumbo de la pelea y dar la sorpresa del siglo, como sucedió la memorable y rememorada noche del domingo 11 de febrero de 1990 en el Tokyo Dome de Tokio, Japón, cuando el imbatido campeón mundial unificado del peso pesado y leyenda pugilística Mike Tyson perdió por nocaut ante James "Buster" Douglas, un buen boxeador pero de categoría muy inferior a Tyson. Esas emociones fuertes anteriores a cualquier combate se desvanecieron a mediodía, cuando, mientras almorzaba unas hamburguesas de pollo del KFC que había pedido a domicilio, decidió ver la película estadounidense 'Freaky Tales' (Anna Boden y Ryan Fleck, 2024) en la plataforma de transmisión digital Prime Video (subcanal de suscripción Sky Showtime). Esa curiosa y rara película antológica compuesta por cuatro historias cortas, pero interconectadas, de acción, drama y comedia, con una representación catártica liberadora de la violencia, desató una serie de conexiones neuronales que nunca se habían encontrado, en el interior de la cabeza de Joan Albert. Aunque lo importante de todo aquello desatado por la significativa película hollywoodiense de las productoras Universal Pictures y Lionsgate, ambientada en 1987, no estuvo jamás en el continente de lo mostrado, es decir, la catártica violencia escenificada, sino en el contenido del trasfondo, pivotando desde el principio sobre "aquella luz verde", que "era como una electricidad en el ambiente" ("esa movida cósmica verde" alrededor de la cual cada uno en la ciudad de Oakland tenía una teoría sobre su origen, "desde que era un regalo alienígena hasta que era una señal del fin del mundo") y el "jugador de baloncesto que creó una escuela para enseñar a controlar sus poderes y luchar contra el mal", Psytopics, el Centro de Aprendizaje Espiritual donde se impartía el seminario de Sleepy para el despertar mental y "luchar contra los demonios internos y externos", aunque también "dicen que enseñan a controlar la realidad". Pero lo que hizo que todo cambiara para Joan Albert fue el momento final de la película antes de que salieran los créditos: "[...] los profesionales de Psytopics te darán herramientas para bucear en tu mente y defenderte contra los demonios internos y externos de tu vida. Quien asista a la clase avanzada del domingo aprenderá a infiltrarse y destruir a sus enemigos desde la comodidad de su mente".



Domingo

2 abr. 2028

8:38



Cuando estaban a punto de cumplirse los dos años desde la experiencia que le sacudió por dentro a Joan Albert, no sabía cómo ni por qué, tras ver lo que nadie vio en aquella extravagante película hollywoodiense, se desencadenó el acontecimiento que marcaría el punto de inflexión crucial en su vida y traería respuestas a todas las dudas, inquietudes y preguntas acumuladas durante mucho tiempo. Nunca se pudo explicar a sí mismo ni le supo explicar a los demás el acontecimiento, porque ahí es donde radicaba su naturaleza. Era incuantificable... volátil... etéreo... intangible... por ese motivo no se podía explicar y solo quedaba, como acercamiento, el argumento religioso... esotérico... era claramente un misterio (cosa arcana o muy recóndita, que no se puede comprender o explicar). En principio le vino como una especie de idea interior que, poco a poco, tomó forma por sí misma, hasta convertirse en una certeza interna, con una inequívoca sensación... era como si su cabeza estuviera "descargando" o "descodificando" unos datos que, de repente, daban acceso a una realidad desconocida... recóndita... o mejor dicho... era como si a medida que asimilaba esos datos "descargados" o "descodificados" tuviera la capacidad para adquirir habilidades internas que en el exterior, a nivel objetivo, no variaban en nada la vida de quien los recibía y aplicaba, pero en el interior, a nivel subjetivo, abrían un abanico de posibilidades insospechadas con anterioridad o por parte de quien no había recibido ni aplicado esos datos. Todo empezó como un comunicado interior del anonimato sin nombre y decía:

"Anónimos Sin Nombre es un ente colectivo de pensamientos autónomos e independientes que se manifiestan como obras de arte vivas. Los seres humanos no tienen pensamientos; son los pensamientos quienes tienen seres humanos a través de los que manifestarse. Por tanto, los seres humanos no piensan a los pensamientos; son los pensamientos quienes piensan a los seres humanos. Porque los pensamientos no son abstracciones inmateriales producto de la actividad cerebral humana ni de lejos. Los pensamientos son entidades metafísicas vivas; entidades autónomas e independientes inmateriales que eligen los vehículos materiales (microcósmicos o macrocósmicos) a través de los que se manifiestan (minerales / vegetales / animales), en el caso del planeta tierra, una célula macrocósmica holográfica fractal del órgano macrocósmico universal, perteneciente a un organismo macrocósmico multiversal. En el resto de seres vivos (minerales / vegetales / animales) los pensamientos autónomos e independientes se manifiestan en inconscienciación o incapacidad para ser conscientes de sí mismos a través del vehículo material usado para explorar realidades (vivencias) y experimentar las formas plasmáticas, aéreas, líquidas y sólidas. El ser humano es solo un eslabón de la cadena filogenética animal. Al principio de su existencia diferenciada como tal, que desde los conocimientos arqueológicos recogidos por él mismo hasta hoy, datan de 315.000 años, los pensamientos autónomos e independientes se manifestaron en la misma inconscienciación que caracteriza al resto de seres vivos, pero en un momento dado, datado hace 165.000 años, los seres humanos empezaron a diferenciarse del resto de seres vivos porque se volvieron conscientes de sí mismos, en un proceso lento y progresivo que duró 137.000 años, hasta quedar como la única especie de lo que él mismo cataloga como género Homo. Y así fue como en los siguientes 22.000 años una especie homínida intentó atrapar a los pensamientos autónomos e independientes, creyendo por el tiempo que eran producto de su neuroactividad interna. Muy pocos individuos se dieron cuenta de que era exactamente al revés como sucedían las cosas: los individuos no tenían pensamientos que manifestaban en cada acción; eran los pensamientos quienes tenían individuos a través de los que manifestarse como acción. Por ese motivo lo que vive un ser humano desde que nace hasta que muere y desde que se levanta por la mañana (pequeño nacimiento fractal diario) hasta que se acuesta por la noche (pequeña muerte fractal diaria) depende de la calidad y el tipo de pensamientos que lo están pensando a cada momento. Durante una cadena ontogenética ininterrumpida indefinidamente, los pensamientos encarnan experiencias colectivas que se repiten en un linaje psicogenealógico transmitido de forma genética (física) y memética (psíquica), mediante una clonación replicante de genes (células) y memes (creencias). Las creencias empiezan como ideas, que se asocian a otras ideas de característica similar. En origen las ideas son copias de fragmentos sesgados, aislados e incompletos de algún pensamiento autónomo e independiente. Cuando hay un grupo de ideas conectadas por asociación directa, moviéndose en bucle urobórico que pivota sobre sí mismo el suficiente tiempo y con la suficiente velocidad como para no disolverse en la nada del vacío, nace una ideología. Las ideologías son los cimientos estructurales, a nivel parasitario condicionante, de una creencia. Y una creencia es una burbuja de realidad subjetiva falseada, que atrapa y encarcela de la manera más sutil e imperceptible, una cárcel para la mente, el nombre dado por los humanos al espacio interior donde se catalizan alquímicamente los pensamientos autónomos e independientes, que son suplantados y por tanto falseados mientras se sostiene el encarcelamiento sin barrotes; la psicocárcel para los sentidos. Por eso los pensamientos autónomos e independientes inoculan porciones mayores o menores del anhelo vital supremo, la búsqueda de la liberación definitiva".

Evidentemente, Joan Albert, como le sucede a cualquier ser humano, no entendió nada de este acontecimiento. Su reacción inmediata fue entrar en un estado de perplejidad. Luego, se inició automáticamente el procesamiento cognitivo inevitable, que le sumió durante un lustro en toda una trama de hipótesis especulativas cuya finalidad, a falta de una explicación cabal... creíble... sensata... coherente... era darle algún sentido y/o significado para evitar enloquecer... pues el olvido desmemorado e intentar retomar su vida desde la ignorancia y el desconocimiento ya no fue posible, siendo arrastrado al ojo del huracán de la tormenta que se había desatado en su caótico interior desordenado, al que necesitaba ponerle orden de alguna manera. El horror pesadillesco se apoderó de su existencia y durante un lustro no encontró forma alguna de controlarlo.



Domingo

7 ago. 2033

14:49



El primer momento de alivio liberador en cinco años tuvo lugar cuando Joan Albert se percató, repentinamente, sin mediación cognitiva ni esfuerzo reflexivo de tipo alguno, que nunca iba a controlar el acontecimiento. Esto le sumió, en el periodo culminante de su juventud, camino de la madurez, a los 34 años, en el primer trance de silencio mental interno que experimentó... un estado de conciencia aquietada, tan habitual en inconscienciación como infrecuente en conscienciación que, a pesar de los esfuerzos filosóficos y religiosos orientalistas por metodologizar sistemáticamente el acceso voluntario a ese estado de conciencia aquietado, lo que en realidad se producía y alcanzaba era un estado de autoengaño hipnótico implantado semivigílica y semioníricamente. Por desgracia ni la meditación ni el yoga ni metodología psicofísica alguna era capaz de aquietar la mente, porque todas las metodologías psicológicas y/o espirituales eran inventos de la parte más falsa e impostada de la impostada y falsa mente: el yo, ego en latín... la identidad personal autoidentificada. Aunque este prematuro entendimiento todavía tardaría tres lustros más en llegar a la conciencia de Joan Albert... y suerte que tuvo, pues la mayoría de buscadores, estudiosos y sobre todo especialistas nunca pasa de ahí... el lugar previo en el que se encontraba todavía Joan Albert... dado que su vida se convirtió en un juego del escondite tras su primera experiencia de silencio mental interno, dedicándose a partir de entonces, durante los tres lustros citados, a intentar mantenerlo estable y presente... vana pretensión siempre abocada al más estrepitoso fracaso rotundo. Cuando más presente y estable pretendía estar, más inestable y ausente se encontraba. Por el tiempo Joan Albert consiguió identificar un inequívoco patrón subyacente, a medida que su espada del intelecto se afilaba con la piedra del discernimiento y el cáliz de las emociones se vaciaba y llenaba con los néctares madurados en el crisol de las experiencias vitales soltadas una vez exprimidos sus elixires, mientras el nutritivo oro pentacular ataba sus necesidades supervivenciales a la optimización funcional ajustada a diario y el báculo de la voluntad presente estaba en ígnea presencia consciente... el modo atemporal suspendido de la observación impersonal desidentificada. Ese patrón indicaba que no había atajos de tipo alguno, mediante prestidigitadores trucos taumatúrgicos: cada silencio mental interno exigía un obligatorio pago, en forma de profunda mirada a los insondables abismos de plena oscuridad, sin evasiones, distorsiones ni distracciones posibles, lo cual equivalía a crisis psicológicas y existenciales que sumían en la desesperación lacerante sostenida, mirando cara a cara a todas las desintegraciones negadas... rechazadas... repudiadas... expulsadas. Y cada mirada sostenida a cualquiera de los insondables abismos interiores no solo devolvía esa misma e insostenible oscura mirada, como siempre se ha dicho popularmente hablando, sino que un miedo... un terror... un horror... una desintegración se reintegraba, disolviéndose en la nada del vacío, evidenciando la verdadera naturaleza de la que estaba hecha... error de apreciación... equivocación en la interpretación... distorsión de la percepción... proyección... especulación... conjetura... cábala... divagación... cavilación que se alarga... y se alarga extendiéndose... y se transfiere a la siguiente generación... y permanece... y permanece... y permanece... hasta que alguien decide sostenerle la mirada el suficiente tiempo como para que revele su verdadera naturaleza.



Martes

18 nov. 2036

0:01



Miguel Larroca fue uno de los grandes amigos (imaginarios) que tuvo Joan Albert. Solo tres años menor que él, en plena adolescencia media cayó en sus manos el primer libro (único bueno y genuino a nivel literario) del antropólogo y escritor peruano nacionalizado estadounidense Carlos Castaneda. Gran mitómano y embaucador del siglo XX (nació en la navidad de 1925 y murió en la primavera de 1998) como pocos que hayan existido, construyó una de las más memorables y perdurables, pero también peligrosas fábulas para adultos interesados en la espiritualidad. En realidad su inesperado éxito literario se debió a estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Nacido en la ciudad peruana de Cajamarca, su nombre de nacimiento fue Carlos César Salvador Arana Castañeda. Procedente de una familia cajamarquina de clase media, tuvo una infancia y adolescencia normal, dentro de los parámetros del Perú de la primera mitad del siglo XX. Aunque lo más destacable de esa primera etapa peruana temprana que luego no solo olvidaría sino que intentaría borrar en su vida posterior, contando varias versiones falsas del pasado (que era de origen brasileño y nació una década después de la fecha real de su nacimiento, entre otras), fue una serie de características inherentes a este tipo de personajes: ser carismático, muy fabulador, cuentista y mentiroso compulsivo. Tras dejar embarazada a su primera mujer, decidió cumplir su gran sueño y partió a Estados Unidos poco antes de empezar el otoño de 1951, desentendiéndose del asunto. Allí se buscó la vida como pudo, sin tenerlo nada fácil (como le sucede a cualquier hispano en el país de las barras y las estrellas). Consiguió la nacionalidad estadounidense en 1957, cambiando su nombre definitivamente al que le haría famoso y conocido una década después, variando su segundo apellido para que se adecuara mejor al inglés, sustituyendo la ñ por una n. Tras un par de intentos fallidos, a nivel académico, acabó estudiando antropología en la prestigiosa UCLA (University of California, Los Angeles o Universidad de California en Los Ángeles) y fue durante el desarrollo de esa carrera académica, a principios y mediados de la década de 1960, donde escribió la maravillosa novela de ficción que lo desencadenaría todo, lanzándolo a un inesperado estrellato editorial de la noche a la mañana, para acabar convertido en uno de los esquivos y más embaucadores personajes referenciales de la contracultura, la espiritualidad y el movimiento nueva era, a medida que transcurrían los años y sus libros se convertían en un referente pseudoshamánico neotolteca que fabulaba una fascinante cosmovisión delirante y desconectada de cualquier realidad indígena mexicana, invención sincrética propia del autor, con una desbordante imaginación inusual y creativa pocas veces vista, de ahí que terminara siendo tan influyente en otros autores y seguidores deslumbrados. Como fue el caso de Miguel.

Como le pasó a tanta gente perdida medio siglo atrás... buscadores espirituales... almas inquietas... espíritus ávidos de experiencias extremas... jipis alucinados... enganchados a los psicodélicos... Miguel anheló... deseó... buscó con todo su ímpetu, fuerza y ser, tener la experiencia psicodélica definitiva... tras leer la enésima reedición de la decimocuarta reimpresión (mayo de 2016) de la segunda edición (2000) de 'Las enseñanzas de don Juan', en la traducción al español, realizada por Juan Tovar, que pertenece a la primera edición de la editorial mexicana FCE... Fondo de Cultura Económica (1974)... traducción aún vigente en aquella época.

Todo se desencadenó como sigue: el lunes 2 de abril de 2018 Miguel tropezó por primera vez con el ejemplar citado de 'Las enseñanzas de don Juan'. Era el día de su cumpleaños. Cumplía 16 años. En una librería a la que había acudido unas pocas veces antes, buscando sus primeras lecturas de literatura fantástica (empezó enganchándose a las 'Crónicas de la Dragonlance', trilogía legendaria inicial de novelas estadounidenses de fantasía épica, que se desarrollan en un mundo de ficción ideado por Laura y Tracy Hickman, al amparo del no menos legendario juego de rol en vivo 'Dungeons & Dragons' y que fueron escritas a cuatro manos, en una colaboración entre Margaret Weis y Tracy Hickman, publicadas originalmente en inglés entre 1984 y 1985) encontró, por casualidad y sin quererlo ni pretenderlo, es decir, por confusión, 'Las enseñanzas de don Juan'.

El vistazo superficial al pequeño libro de bolsillo encuadernado en rústica, con un diseño atractivo... seductor... atrapante... ya le llamó mucho la atención... pero si decidió comprarlo fue por dos motivos: uno... el precio tan barato... pues no llegaba ni a los diez euros... dos... que en un primer vistazo hablaba de las enseñanzas de un brujo yaqui... algo que le sonó a Miguel misterioso... arcano... muy en la onda de la fantasía heroica... espada y brujería en particular... un subgénero literario de lo que le había enganchado a fondo, volviéndose un auténtico friki devoto en pocos meses... aunque todavía no había leído nada... teniendo noticias poco antes de acudir a la librería por su dieciseisavo aniversario de la existencia de un tal Robert E. Howard... el fulgurante y efímero autor de principios del siglo XX que se voló la tapa de los sesos a los 30 años... pero antes tuvo tiempo de crear varios personajes icónicos de la fantasía heroica... siendo considerado el padre y referente más significativo de la espada y brujería... que ningún fan friki devoto se podía perder... y acorde a los tiempos que corrían, Miguel experimentó un intenso ataque de FOMO (miedo a perderse algo, por sus siglas en inglés)... aunque nada relacionado con las modas internáuticas imperantes, de las que Miguel estaba completamente desconectado, a pesar de ser un incipiente nativo digital. 

Ni videojuegos... ni videoconsolas... ni digamos ya redes sociales... Miguel pronto cayó fascinado y atrapado por el fenómeno de los juegos de rol en vivo... una forma de entretenimiento creado en 1974 por Gary Gygax (1938-2008) y Dave Arneson (1947-2009), los cocreadores de esta innovadora forma de entretenimiento sin parangón en toda la historia de la humanidad, a través de su producto-franquicia principal, 'Dungeons & Dragons'. Esta forma peculiar de entretenimiento dramatúrgico inmersivo que no hizo furor hasta la década de 1980 en Estados Unidos, alcanzando la cumbre en la década de 1990, con la creación de la White Wolf Publishing en 1991... editorial estadounidense especializada en la publicación de juegos de rol, fundada por Mark Rein-Hagen, Steve Wieck y su hermano Stewart Wieck, creadores del popular Mundo de Tinieblas... magnífico universo gótico-punk sin comparación, que hizo las delicias de todos los frikis roleros más apasionados durante la década de 1990 en todo el mundo y donde se desarrollaron una serie de juegos de rol en vivo que te permitían encarnar a una amplia variedad de criaturas sobrenaturales del terror clásico y el folclore popular, como vampiros, hombres lobo, hadas, fantasmas o momias... aunque a Miguel solo le encandiló y atrapó en su hechizo uno de los ellos: 'Mago. La Ascensión', publicada la primera edición originalmente en inglés en 1993. El hecho de que a Miguel le absorbiera tanto 'Mago. La Ascensión' fue porque desde el principio sintió que no se trataba solo de un juego de rol, sino de algo más, sin saber muy bien el qué... ni que alguien más se hubiera percatado de ello... no al menos alrededor ni en su entorno. Por eso, al indagar en la época de mayor popularidad antes de su decaimiento, descubrió dos fenómenos sociales relacionados que despertaron todo su interés: por una parte, el llamado crimen del "rol" (en realidad un pseudojuego de estrategia ideado por el instigador y artífice de los dos asesinos partícipes)... un extravagante caso de crimen real ocurrido el sábado 30 de abril de 1994 en Madrid que, a pesar de no tener nada que ver con los juegos de rol directa ni indirectamente, desató un prejuiciado e infundado pánico moral sensacionalista y estúpido en el periodismo más rancio, chabacano e ignorante, arrastrado durante varios años; y por otra parte, el aprovechamiento de esa periodística superioridad moral sensacionalista (desatada en uno de los peores artículos escritos jamás en la historia del periodismo español, perpetrado por Rafael Torres Mulas) que llevaron a cabo varios cineastas patrios, destacando la película de comedia satírica 'El corazón del guerrero' (Daniel Monzón, 2000). Aunque los familiares de Carlos Moreno Fernández (la víctima), el Tribunal Supremo y otros periodistas, criminólogos y expertos rechazaron la infundada hipótesis de los juegos de rol como causantes del asesinato, no obstante la influenciable y fácilmente manipulable opinión pública quedó condicionada por las delirantes afirmaciones de cuatro periodistas, afectando todo el caso a la percepción de los juegos de rol en una España anacrónica y desfasada que intentaba volverse moderna, tras la consolidación de la Transición democrática. Por el tiempo Miguel le transmitiría a Joan Albert no solo la pasión por los juegos de rol, sino por 'Mago. La Ascensión' en particular, no entendido como tal (un juego de rol) sino como el más poderoso grimorio. Pero sucedería dos décadas después (aunque no en el plano vigílico sino onírico).

El lunes 2 de abril de 2018 sería la fecha clave que daría un giro de 180 grados a la vida de Miguel y la cambiaría por completo, poniéndola patas arriba. Como le sucedió a tantos lectores dispares con inquietudes desde que saliera a la venta el libro 'The Teachings of Don Juan. A Yaqui Way of Knowledge' en una sobria edición de la University of California Press, con las tapas duras de color verde, publicado en la primavera de 1968 y que se agotó rápidamente, Miguel lo devoró con ansia, de una forma ávida, atrapado en lo tremendo (como décadas después diría uno de los seguidores patrios más acérrimos del autor), sin poder parar un segundo ni desconectar de la lectura... embrujado... hipnotizado... secuestrado... abducido por la imaginación fabuladora de un autor capaz de suspender cualquier incredulidad como pocos... hasta que finalizó la lectura de las 272 páginas que tenía su enésima reedición mexicana... 25 días antes de cumplirse el veinte aniversario de la muerte del autor y el cincuenta aniversario de la publicación original de la impecable obra maestra de la literatura de ficción colada como no ficción... y que inauguraría todo un género literario similar en la espiritualidad y el movimiento nueva era.

El libro, traducido por primera vez al castellano en 1974 por el dramaturgo, traductor y guionista mexicano Juan Tovar (1941-2019) para la también mexicana editorial Fondo de Cultura Económica (FCE), se ha publicado ininterrumpidamente desde entonces como uno de los mayores éxitos editoriales de todos los tiempos, junto con las otras tres secuelas inesperadas y forzadas por parte de la gran editorial que compró a UCLA los derechos de autor en inglés desde el principio, Simon & Schuster, a través del editor que ideó, patrocinó y estimuló la creación de la mitomanía castanediana: el británico Michael Korda.

El famoso, cacareado y citado libro narra las hipotéticas vivencias de un estudiante de antropología que, mientras intenta encontrar un informador indígena que le hable sobre las plantas psicodélicas usadas en contextos rituales, conoce a un presunto brujo yaqui mexicano en una estación de autobuses ubicada inespecíficamente en la frontera entre Estados Unidos y México, al que llama don Juan (más adelante especificará que su nombre completo era Juan Matus, nombre y apellido muy común en México e imposible de rastrear). El autor ideó un perfecto personaje literario de ficción irrastreable y que cumplió con el arquetipo proppiano de los cuentos maravillosos, para deleite de todas las personas necesitadas... arquetipo perfecto de guía, mentor y maestro espiritual. A partir de ese encuentro mítico, el autor iniciará, transcurridos cuatro años y llegando al epicentro de la fértil y apropiada década de 1960, un presunto aprendizaje brujeril psicodélico asociado a los yaquis... engaño, impostura y falsificación que los expertos en cultura yaqui advirtieron enseguida, pues los yaquis ni toman ni usan peyote, hongos psilocibios ni toloache (las tres plantas "de poder" que cita y detalla el autor cual evidente mentira)... ni tampoco hablan ni se comportan ni enseñan una cosmovisión parecida a la que le enseña el legendario don Juan al autor... siendo una clara y obvia invención de cosecha propia para cualquier observador imparcial no cegado por el carisma, la pluma y la inagotable capacidad del autor para mentir compulsivamente, seducir, embaucar y manipular a sus acríticos e incondicionales devotos rendidos a sus pies. La impostura se fue volviendo evidente para quien mantuviera un ápice de pensamiento crítico a medida que el maravilloso libro inicial autoconclusivo (obra maestra de arte literario definitiva) se extendió a una tetralogía, que luego no paró de aumentar en las dos décadas posteriores, hasta la muerte del autor a los 72 años debido a un cáncer de hígado, tras arrastrar unos achaques de salud durante el último lustro de vida.

A Miguel no le dio tiempo a convertirse en un acólito ni tampoco en un analista lúcido y crítico de las obras de Castaneda (que analizadas en conjunto y con exhaustividad literaria crítica a nivel comparativo no soportan ni el primer análisis), porque automáticamente quedó atrapado en lo tremendo, pero no como devoto estudioso ni seguidor del neonagualismo pseudotolteca castanediano (ni siquiera llegó a leer el resto de obras), sino como investigador aplicado que tuvo una peligrosa intuición insoslayable y necesitó llevarla hasta su conclusión, le costara lo que le costara: indagar en el interior de las experiencias psicodélicas que presuntamente llevaron a Castaneda al desarrollo de su cosmovisión fabuladora, lo cual le condujo a un inesperado descubrimiento que marcaría el comienzo de su autoiniciación a la magia ocultista... en otro plano de existencia.

El acontecimiento crucial tuvo lugar el miércoles 11 de abril de 2018, nueve días después de que Miguel encontrara fortuitamente en una librería el ejemplar de 'Las enseñanzas de don Juan' y lo leyera de una sentada, pensando que era lo que no era.

Todo se desencadenó tras volverse consciente Miguel de que Castaneda escribió una única obra en realidad... obra que él acababa de leer y con mucha claridad y evidencia, terminaba autoconclusivamente. "¿Por qué motivo (se preguntó Miguel a sí mismo de manera obsesiva durante la siguiente semana) si la espontánea obra maestra de arte literario definitiva surgió así, como no podía ser de otra manera para poder ser lo que en realidad era, luego Castaneda continuó escribiendo y escribiendo y escribiendo... para degradar... diluir... evaporar lo que había sido la primera y única obra... hasta joderlo todo por completo?" Y la respuesta que le llegó fue sorprendente: debía recuperar el recuerdo rememorado (anamnesis) de Carlos César Salvador Arana Castañeda para saberlo, pero las intuiciones le sugerían una dirección... la prematura muerte suplantada del personaje, que no había consolidado su aprendizaje como hombre de conocimiento y ahora debía finalizarse lo que se quedó abierto en su momento. Miguel tenía que recuperar el recuerdo rememorado de Castaneda, pero esa anamnesis no se podía realizar en un estado de atención ordinaria vigílica. Necesitaba, sí o sí, acceder a un estado de atención no ordinaria, pero la onírica, la más accesible sin entrenamiento neurológico ni mental para acceder a estados de conciencia no ordinarios, como la meditación, era insuficiente, pues el estado de conciencia onírico también necesita un intenso, largo y arduo entrenamiento reprogramador para poder ser accesible a la búsqueda de recuperación anamnésica necesaria... lo cual solo le dejaba una opción, al no tener el tiempo necesario y adecuado... pues de repente le poseyó la imperiosa necesidad de recuperar el recuerdo cuanto antes... y resulta que esa única opción era también la única acorde a lo que Miguel necesitaba recuperar de... no sabía dónde... ¿su interior? ¿Un lugar desconocido? ¿Quién sabe? Miguel, de hecho, no lo sabía. Porque... ¿no era precisamente Castaneda el que inició la vía del conocimiento, a través de la práctica brujeril iniciática y misteriosa, mediando el uso de las sagradas plantas de poder para acceder a una realidad aparte... la segunda atención... en fin... los estados alterados o no ordinarios de conciencia?

El miércoles 11 de abril de 2018 Miguel supo que debía entrar en un estado no ordinario de conciencia mediado por alguna planta de poder autóctona. Al investigar un poco descubrió una planta de poder que era la más poderosa de todas con diferencia. Aunque originario del sur de Chile y Argentina, el estramonio (datura stramonium) es una potentísima solanácea que contiene alcaloides tropánicos (hiosciamina, atropina, escopolamina). Al ser una planta cosmopolita la podemos encontrar en cualquier lugar del mundo donde el clima y las condiciones geográficas sean adecuadas. En la península ibérica se adaptó desde el principio de la llegada de los españoles a las Américas. Pero no solo era por ese motivo que el estramonio se convirtiera intuitivamente en la planta de poder para Miguel, sino por los motivos ocultos que solo aparecerían cuando fuera el momento adecuado y atravesara el umbral de la primera (y única) ingesta, que era el equivalente en escalada a coronar la cumbre del K2: solo la mitad de los que suben, bajan para volver a casa. Porque tomar estramonio implica un gran peligro de síndrome atropínico y muerte. Estramonio no es ayuahuasca, ni hongos psilocibios, ni amanita muscaria, ni peyote... estramonio es equivalente a toloache, datura innoxia o yerba del diablo (pues a pesar de no ser la misma planta sí pertenece a la misma familia y contiene los mismos principios activos). Y eso despertó algún tipo de resonancia en Miguel... aunque no sabía por qué ni qué sentido tenía. Aunque ningún ser humano lo sabe a ciencia cierta, resulta que el género y la familia a la que pertenece una planta implica una serie de fuerzas ancestrales que vendrían a conformar algo así como el espíritu esencial de la planta. Todas las plantas son seres vivos muy ancestrales... mucho más que otros seres vivos como los animales. Eso significa que como seres vivos están regidos por una serie de fuerzas arcaicas y atávicas muy anteriores a la existencia de los animales y que permearon la tierra, su solidificación, así como la aparición de otras formas de vida posteriores. Esas fuerzas son más poderosas en unas plantas que en otras y su poder reside en el tipo de efecto alterador y remodelador que tienen sobre otros seres vivos como los animales en particular. El poder de una planta reside en la capacidad para alterar la bioquímica celular de un organismo animal. Por eso las culturas humanas indígenas que han establecido un vínculo estrecho, abriendo un canal de comunicación directa y simbiótica con el poder de las plantas, las consideran medicinas (aunque es una concepción sin ninguna relación sanitaria académica occidental). El verdadero asunto no es la curación en el sentido terapéutico de la palabra... es la simbiosis entre la fuerza y el poder de una planta cuando es ingerida y la fuerza y el poder de un animal cuando la digiere e integra en su ser a nivel físico, psíquico y metafísico. Si se alcanza la simbiosis en equilibrio entonces la fuerza y el poder de la planta se integra en la consciencia celular del animal y se disuelve en un despertar consciente de sí mismo, proporcionando mayores conocimientos (habilitando nuevas conexiones neuronales) y una comprensión evidenciada (asimilando emocionalmente esos conocimientos). Por ese motivo las plantas de mayor fuerza y poder son las psicotrópicas. Y de todo el reino vegetal la mayor fuerza arcaica y poder atávico ancestral está contenido en el género datura... siendo la familia de las solanáceas la más poderosa con diferencia. El problema reside en que la mayoría de seres humanos (principalmente indígenas) que han intentado congraciarse, desde la más remota antigüedad, con las solanáceas, han fracasado. La doma de las solanáceas es el asunto más complejo de todos y solo pueden conseguirlo seres humanos muy específicos, que la planta elige. El resto que lo intenta acaba en uno u otro camino: la locura o la muerte.

Datura stramonium es una fuerza arcaica ancestral y un poder atávico omnipresente... es una ciudadana del mundo que ha trascendido las fronteras geopolíticas, arraigando en cualquier lugar... la creencia popular afirma que es originaria de México pero ahora está naturalizada en todas las zonas templadas del planeta... porque eso sí... datura stramonium es una intensa amante de los climas cálidos y moderados... no le gusta nada el frío porque su naturaleza esencial es ígnea... al ser cosmopolita no se considera originaria de México ni de sitio alguno... defiende ser ciudadana del mundo... templado... y aunque allá donde crece su fuerza y poder está disponible para cualquier animal que intente establecer sinergias con ella... no obstante prefiere con diferencia relacionarse con los seres humanos... su carácter es impetuoso y apasionado... por eso se ha llevado casi siempre mal con los hombres... los hombres han intentado dominarla casi en todas las ocasiones que han buscado la simbiosis con ella... la respuesta directa a los intentos de doma ha sido destruirlos... datura stramonium es una planta que requiere dejarse llevar por ella... no intentar llevarla a ella... crece en las orillas de los ríos buscando el agua pero también le gusta desarrollarse y crecer en estercoleros, escombreras y vertederos de basura... eso sucede porque le encanta relacionarse con la autenticidad sin artificios ni maquillajes defensivos... es una gran enemiga de toda falsedad... mentira... hipocresía... al buscar la autenticidad genuina desprende un olor desagradable que espanta y auyenta a los animales... este comportamiento lo tiene para que al final solo sea buscada por seres humanos especiales... nunca por cualquiera... aunque a pesar de su seriedad solemne cuando se la entiende y acepta sin miedo ni temor es muy bromista y juguetona... la concreción de su fuerza y poder se manifiesta en el mundo material como una serie de moléculas consideradas muy tóxicas y estupefacientes... sus características físicas son unas hojas verdes dentadas y un fruto también verde cubierto por una gran cantidad de espinas... con un contenido elevado de semillas diminutas de color negro... se considera en el mundo humano que la ingesta de 30 semillas puede ocasionar la muerte... por ese motivo el único uso conocido en la especie humana estuvo restringido a ciertas poblaciones nativas indígenas de América del sur y Mesoamérica... usando las hojas en los altares... fumando esas hojas algunos shamanes junto con tabaco para entrar en trance... y por último solo en la cultura mapuche de Chile se le administra a los niños una vez en la vida para poder predecir su futuro dependiendo del comportamiento que exhiban estando bajo sus efectos.

Aquella mañana salió preparado nada más despuntar los rayos del sol por el horizonte. Veinte minutos después había abandonado la pequeña ciudad donde vivía... en el sureste de la península ibérica... y estaba camino de las montañas que rodeaban la pequeña ciudad citada como si fuera el contenido de una olla orográfica. Aunque no se sabía mucho sobre los antepasados iberos (primero el pueblo gimneta y más adelante el contestano) que habitaron esos lares circundantes, durante la mañana sintió su presencia como nunca le había sucedido. Allí encontró una hermosa planta de estramonio, a la vera de un riachuelo medio escondido. Miguel la supo identificar y reconocer por su estructura y características. Recolectó los frutos con sus inequívocas púas punzantes, repletas de semillas. Esas semillas eran la clave para poder entrar en contacto con la fuerza-poder vegetal elemental. Miguel masticó un puñado de semillas. Los efectos alteradores de la percepción empezaron a los 35 minutos, pero cuando pasó una hora se agudizaron mucho. Entonces Miguel creyó percibir un residuo pairedólico proyectado. Le dijo llamarse Miyaye... y Miyaye le explicó, en primer término, el misterio-enigma Castaneda: "Carlos César Salvador Arana Castañeda fue la persona real, materializada, nacido el viernes 25 de diciembre de 1925 en Cajamarca, Perú. Durante los primeros 25 años de vida en Perú es César 'el negro'. El lunes 10 de septiembre de 1951 zarpa a bordo del SS Yavari, un pequeño barco con únicamente 16 pasajeros, desde el puerto de Callao, en Lima, Perú, con destino a San Francisco, California, Estados Unidos. Llega el domingo 23 de septiembre de 1951, siendo registrado como César Arana. Obviamente se buscó la vida como pudo los primeros años de estancia en Estados Unidos, trabajando de taxista, cocinero, vendedor a domicilio, etcétera. Sus primeros pasos hacia la invención del personaje literario inspirado en él que luego fabricará, suceden en julio de 1953 en Los Ángeles, California, Estados Unidos. Viviendo con dos amigos costarricenses da el primer paso, adoptando el nombre de Carlos, su primer nombre de pila original. Y asociado a ese primer cambio fantasea con tener una nacionalidad brasileña. Poco a poco va construyendo la biografía alternativa de su futuro personaje literario, que procede de una familia brasileña acomodada y emparentada con la nobleza, estudiando arte en Italia. En realidad iba probando fórmulas distintas, todas inspiradas de fondo en él. La primera construcción personajística hablaba de un niño nacido el jueves 24 de diciembre de 1931, llamado Carlos de Jesús Castaneda Aranha. Entre las características del César Arana real destaca que no le gustaba bailar ni las bromas, era muy mujeriego y leía mucho (un dato importante a tener en cuenta). Pocos años más adelante prueba otra recreación con la novia estadounidense que se convertirá en su segunda esposa, Margaret Evelyn Runyan (1921-2011): había nacido en Italia, el viernes 25 de diciembre de 1931, pero luego la familia se afincó en Sāo Paulo, Brasil. En 1955 se matricula en los cursos preuniversitarios del LACC (Los Angeles City College), incluyendo dos cursos de técnica literaria de creación y uno de periodismo. También se matriculó en psicología. Sus intereses personales incluyeron hipnosis, santería, espiritismo, budismo, parapsicología, teosofía. Pero también conoció a brujos indígenas como don Marcelo Ocaña, que trabajaba con las plantas de poder. El viernes 26 de abril de 1957 Carlos Arana Castañeda presenta la solicitud número 199531 de naturalización estadounidense, en el Tribunal de Distrito de Los Ángeles. El viernes 21 de junio de 1957 la petición fue concedida. Dos años después, el viernes 19 de junio de 1959 se matricula en antropología en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, por sus siglas en inglés). Aunque en principio intentó estudiar un curso de psicología en el LACC, finalmente cambió la carrera académica por antropología. En sus ratos libres escribe poesía y relatos cortos, en principio historias románticas de ficción, aunque duda de su talento literario. Nada más empezar la década de 1960 es una amante suya llamada Mary Joan Barker (a la que conoció en el verano de 1960, pocos meses después de casarse con Margaret) la que decide llevarlo a la reserva indígena de Morongo, en California, donde conoce a varios shamanes mexicanos. Por tanto es Joanie la que lo introduce en el mundo del shamanismo, la brujería y los curanderos mesoamericanos. El primero al que conoce es Salvador López, un shamán cahuilla con conocimientos sobre el uso de la datura innoxia (toloache), que vivía en una de las reservas indígenas californianas, primer prototipo del que luego sería su literario personaje mentor, don Juan Matus, construido inspirándose en varios informadores, a destacar el curandero yaqui Tezlac Matorral Cachora, más conocido como Tata Cachora. El gran error que cometerá será identificar al personaje principal protagonista como yaqui, cuando en realidad por el contenido de su construcción es huichol (ya que los yaquis no usan peyote y los huicholes sí). Y todo el proceso de buscar informadores indígenas llegó porque el profesor de etnografía californiana Clement Woodward Meighan (1925-1997) pidió en su clase un trabajo trimestral, asegurando un sobresaliente a los alumnos que consiguieran entrevistarse con un informador indígena. En 1963 y alentado, tras la charla a la que ha acudido, por el encuentro con el antropólogo estadounidense especializado en shamanismo Michael Harner (1929-2018), en la Universidad de Berkeley, empieza la escritura de lo que acabará siendo 'Las enseñanzas de don Juan', una novela de ficción hecha pasar por un trabajo antropológico de campo, presentándole, pocas semanas después, al mismo Harner, los esbozos de un relato que acabaría convirtiéndose en un capítulo del citado libro. Harner asistiría en exclusiva al nacimiento de una de las más grandes obras maestras de la literatura de ficción reconvertida en uno de los mitos más legendarios e influyentes de la contracultura y la espiritualidad nueva era. También alentaría al autor para que continuara su escritura. Aunque en principio piensa terminar la carrera de antropología presentándose a los exámenes finales en el otoño de 1965, las vicisitudes y dificultades personales que atraviesa se lo impiden, abandonando la universidad hasta 1967. Durante los cuatro años anteriores escribió, reescribió, amplió y volvió a reescribir el inicial trabajo de clase, al principio con la intención de que se convirtiera en la tesis final, pero tras descubrir que no era adecuado para ese fin lo reenfocó como una novela, con los recursos y licencias literarias de la ficción, inspirándose en sus conocimientos, intereses e informadores a los que había conocido. A mediados de 1967 vuelve a UCLA con el libro terminado y se lo presenta al profesor Meighan. El borrador original fue leído por cinco profesores más: Harold Garfinkel, William Bright, Robert Edgerton, Pedro Carrasco y William Goldshmidt. Sería este último prestigioso profesor la clave, pues también era miembro del consejo editorial de la universidad. Gracias a ello retoma los estudios de antropología para finalizarlos. Y a pesar de las reticencias de algunos miembros del consejo editorial, acaban valorando que, debido a la plenitud del jipismo y la contracultura psicodélica, podría ser una inversión muy lucrativa para todos. La University of California Press decide publicar 'Las enseñanzas de don Juan', después de que el autor enviara el manuscrito original a otras editoriales, como Random House o Grove Press. Firmó el contrato el sábado 23 de septiembre de 1967. La suerte estaba echada. Nadie tenía ni la más remota idea de lo que se avecinaba cuando finalmente saliera a la venta en la primavera de 1968".

La información que siguió recibiendo Miguel de Miyaye fue muy esclarecedora: "Carlos César Salvador Arana Castañeda dejó de ser la persona real, César 'el negro' y Carlos Arana Castañeda, el jueves 7 de septiembre de 1961. Tras haber conocido a uno de sus informadores, Salvador López, que le habló y enseñó a usar la datura innoxia, toloache o yerba del diablo, decidió llevar a cabo su primer uso para domarla. La yerba no le había elegido y tras un espantoso viaje interior, jamás regresó. Pero no obstante, durante los dos días de duración que tuvo el intento de doma, se formó un conglomerado residual de datos identitarios fragmentados y pensamientos autónomos e independientes que se mezclaron conformando el diseño de una entidad psíquica egregoroide o EPE. A partir de entonces ese EPE sustituyó a la persona real y se hizo pasar por él como Carlos Castaneda (el segundo apellido naturalizado anglosajón, al cambiar la ñ por la n, como signo de identidad impostada que suplantaba a Carlos Arana Castañeda), nacido el miércoles 25 de diciembre de 1935 en Juqueri, Sāo Paulo, Brasil. El verdadero Castañeda fue derrotado por la yerba del diablo en su primer intento de doma para convertirla en aliada y a partir de entonces quedó como una carcasa vacía, antropozombificada, es decir, que parece un ser humano vivo pero en realidad es materia inconscienciada sin fuerza-poder ("espíritu", según las convenciones religiosas) que se mueve y actúa por inercia. El brujo-pseudoshamán Castaneda es una EPE que suplanta al verdadero estudiante de antropología Castañeda. Aunque al final del libro lo reconoce, en realidad es un embaucador giro literario maestro para darle la puntilla final que transformara el libro en un fenómeno superventas, pero también es un guiño y una burla a los que después se convertirían en sus lacayos esclavos, fuente de alimento esencial, pues una EPE, al no tener sustento de un verdadero cuerpo material, necesita la constante retroalimentación y el vaciado de atenciones intencionadas para mantenerse estable, cosa que la EPE Castaneda consiguió sostener durante los años de vida que le quedaban al cuerpo vacío de Castañeda, pues sin el doble material al que acogerse, guardando el recuerdo rememorado de su huella, una EPE acaba disuelta en poco tiempo".

Miguel no podía parar. Su corazón se aceleró y latía con furia, como si quisiera salir del pecho y reclamar una vida autónoma e independiente, sin límites geográficos. Empezó a saltar, a correr, a gritar. Visto desde fuera parecía que hubiera enloquecido de forma delirante. Los ojos se le salían de las órbitas y su boca estaba completamente seca. Se convirtió en un animal nocturno y sintió que era La Bestia. De esta manera revivió todo su árbol genealógico. Se convirtió en sus ancestros y luego dejó la humanidad para adentrarse en el reino animal. Fue un toro, un ciervo y un conejo. Luego fue un oso pardo, un lobo ibérico y un lince ibérico. Depredó a todo ser vivo que cogió por delante, comiéndose sus entrañas como una fiera vulgar cualquiera, en un festín de sangre y vísceras. Se convirtió en un gato montés, en un zorro rojo y en un jabalí. Trepó a los árboles y bajó a la carrera. Se revolcó en la tierra. Se bañó en los embalses de agua. Fue una cabra montesa. Recorrió enormes distancias en poco tiempo, saltando de cordillera en cordillera. Fue un águila imperial ibérica, un buitre negro y búho real. Cazó alimañas y roedores. Fue una ardilla roja, un lirón careto y una rata. Cazó, sí, pero también fue cazado y experimentó la muerte depredadora en sus carnes. Murió devorado con atroces dolores mientras se derramaba su caliente sangre y sentía cómo se comían sus vísceras entre terribles dolores insoportables. Gritó y chilló y aulló, aunque ninguna fuerza compasiva se apiadó de su dolor y sufrimiento. Fue un animal asesino y un animal asesinado. Sintió todos los dolores y terrores del reino animal. Y comprendió, en su odisea animal, que solo en ese reino se produce el dolor y el sufrimiento. La estancia en ese reino es mínima y breve, pero el tiempo se extiende como si fuera eterno. Fue un lagarto y una lagartija. Fue una culebra y una víbora. Experimentó la traición y la falta de empatía, acechando en silencio a sus desprevenidas víctimas, sobre las que se lanzaba sin piedad, envenenándolas. No había la más mínima piedad en el reino animal. Allí reinaba de verdad la ley del más fuerte. Así pudo entender en todas sus repercusiones la ética thelémica crowleyana del 'haz tu voluntad'. Según el mago ceremonial británico Aleister Crowley (1875-1947) no hay más ley que 'haz tu voluntad' y eso implica que cada ser vivo responde dependiendo de su propia naturaleza y cada naturaleza es intrínseca y tiene unas características específicas, que no pueden ser eludidas. En el ser humano, como cumbre evolutiva del reino animal, se dan todos los espectros cromáticos de la naturaleza: el rojo sangre... el naranja animal... el amarillo fuego del amor... el verde de la compasión... el azul de la reintegración... el índigo de la unificación... el violeta de la disolución. Cada ser humano tiene una naturaleza en su interior y solo puede actuar en consonancia con esa naturaleza. Pero esa naturaleza va cambiando a medida que el ser humano experimenta y comprende lo que ha experimentado, asimilándolo. Solo cuando la asimilación de sus comprensiones empíricas le llevan a tomar otras decisiones, su verdadera voluntad cambia y se comporta de otras maneras distintas. Fue una salamandra, un tritón ibérico y una rana. Fue una trucha, un esturión y una anguila. Por último fue 38.000 especies de insectos, antes de convertirse en un árbol y una planta, pasando al reino vegetal. Ahí adquirió la paz y una calma tan serena que se tumbó y no se levantó. Echó raíces en el suelo y pasó una eternidad contemplando la luna y el vasto cielo estrellado. Su doble psíquico se elevó y experimentó una separación del cuerpo físico. Había experimentado todas las pesadillas del reino animal y los alcaloides tropánicos le llevaron hasta el coma y la muerte. Su cuerpo físico era ahora mismo abono para la tierra, alimentando las raíces de las plantas y los árboles a los que pertenecía. No por casualidad en el Renacimiento llamaron los humanos interesados en la filosofía oculta al cuerpo "astral" ens vegetalis. El cuerpo "astral", en realidad una proyección interna del cuerpo psíquico que se libera del cuerpo físico y sin restricciones, puede "viajar" a lo largo y a lo ancho del firmamento estelar / dimensional, arraiga en el reino vegetal. Ya sin cuerpo físico que le limitara y liberado de su animal interno, La Bestia, así como de su humanidad, Miguel era difuso y abstracto. No cabía en sitio alguno porque era el universo entero en sí, pero al mismo tiempo el universo entero en sí estaba contenido en esa abstracción sin forma. Solo le pasó un recuerdo rememorado por la cabeza, en una popular y famosa frase que escribió un ser humano muy peculiar: 'para ver el mundo en un grano de arena y el cielo en una flor silvestre, abarca el infinito en la palma de tu mano y la eternidad en una hora'. Y en ese momento de paz calmada que condujo al silencio absoluto, la abstracción humana actual todavía conservó un atisbo de ser Miguel en un pequeño fractal aislado durante una temporada. Se reencontró con amigos y conoció a desconocidos. Rieron... fumaron tabaco, hachís y marihuana... bebieron alcoholes fermentados y alcoholes destilados... bailaron en las discotecas... follaron con mujeres y con hombres y con personas transexuales y no binarias y con animales... lloraron... mataron y murieron en las guerras religiosas y políticas... nacieron y murieron hasta el cansancio extremo... enfermaron y sufrieron todo tipo de atrocidades, muertes espantosas plagadas de dolores y horrores... mataron asesinando como psicópatas y violaron a hombres y mujeres y niños y niñas... pero también murieron asesinados por psicópatas desalmados mientras los follaban vivos y muertos, recibiendo y dando miles y miles de puñaladas por la espalda y por el pecho, en las piernas y los brazos... degollando y estrangulando... hombres maltratadores que luego se convertían en las mujeres maltratadas... victimarios y víctimas intercambiando sus roles... siendo empresarios que se lucraban a costa de los sufrimientos ajenos, endeudando al mundo por su avaricia y codicia... atraparon... acumularon... poseyeron... pero también fueron empresarios altruistas y filántropos... disfrutaron todos los excesos... condujeron superdeportivos de las más altas prestaciones... gastaron ingentes cantidades de dinero para satisfacer todos sus deseos... compraron y vendieron hasta a sus madres... se enriquecieron obscenamente pero también lo perdieron todo y se vieron con los ojos en un plato, mendigando como harapientos pordioseros tirados en la calle por un mísero plato de comida que nunca llegaba a sus agrietadas bocas... muriendo de inanición en muchos países donde residieron temporadas más o menos extensas, contagiados de tifus y difteria, delirando con una malaria incurable, atacados por las fiebres amarillas... proxenetas de lujo... prostitutas desheredadas... heroinómanos incurables que solo viven para el siguiente pinchazo que les aporte un poco de paz y alivie su síndrome de abstinencia... irrecuperables desechos sociales... borrachos... trabajadores de clase media... gurús orientalistas... líderes de sectas que explotaban a sus incautos adeptos en ansiosa y ansiada búsqueda de respuestas que nadie tenía ni podía ofrecer... incluso políticos depredadores también fueron durante una temporada... hasta que se cansaron de recorrer el mundo y obtener experiencias extremas en el filo de la navaja de esos excesos que supuestamente, según un ilustre personaje humano, conducen al palacio de la sabiduría.

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