'ESPIRITUALIDAD LÍQUIDA' o cómo el cuestionamiento constante... ¿podría ser el mejor camino hacia la liberación definitiva?
¿Estás preparado para subirte a la "montaña rusa" mental y emocional?
Puede ser que te traiga cosas más interesantes (lo dudo) o menos, pero nunca encontrarás consuelo, esperanza, certeza, comodidad ni certidumbre de tipo alguno por aquí. Si la encuentras, habré fracasado rotundamente y podré cerrar este blog, por fin. Porque entonces te estaré vendiendo basura de contenido y de eso ya tienes bufé libre fuera de aquí a todas horas y donde vayas (es decir, contenido que refuerce tus sesgos y creencias).
¿Que lo dicho no atraerá muchas visitas? Cierto. Pero... ¿acaso ves por algún sitio la mierda de AdSense o cualquier forma de publicidad? Esa es la libertad de no monetizar tus contenidos en un mundo que solo está pensando 24/7 cómo monetizar el aire que respiras. Y si monetizas, difícilmente podrás decir y hacer lo que de verdad quieres decir y hacer. No monetizar implica que puedes permitirte desestabilizar a todo el mundo (¿qué mundo si nadie te lee?) para estirar un poco las neuronas que, sí, ahora está muy de moda ir al gimnasio para ejercitar músculos (cosa que también hice pero en la adolescencia, cuando no estaba nada de moda, aunque ahora hace unas décadas que mis prioridades e intereses han cambiado) pero paralelamente, viendo cómo funciona el negocio impuesto por las grandes tecnológicas con su "algoritmización" de la vida cotidiana y sus inequívocas consecuencias, al parecer poco interesa ejercitar esas neuronas, de ahí que nos guste tanto acogernos a nuestras certezas, sesgos cognitivos y opiniones inamovibles o lo que es lo mismo: a mayor esfuerzo para desarrollar músculo menor esfuerzo para desarrollar seso. O eso parece indicar esta época a mi juicio.
¿Krishnamurti, dije? Bueno... ¿no te parece un tanto devocional y exaltado el post anterior sobre Krishnamurti y su último libro? Vamos a darle unas cuantas hostias a Krishnamurti para que no se nos apalanquen demasiado las neuronas, "bros". Evidentemente, aquí no hay "vacas sagradas".
Antes de comenzar, un pequeño inciso reflexivo: hace un tiempo que me di cuenta de una cosa: todas... absolutamente todas mis influencias orientales, espirituales, esotéricas, ocultistas, naturistas, filosóficas, políticas, históricas, psicológicas, literarias... incluso cuando llegué a la divulgación científica, eran masculinas. Todos hombres: que si Lobsang Rampa, que si Serge Raynaud, que si Krishnamurti, Osho, Kerouac, Bukowski, Thompson, Leary, Wilson, Moore, Pinker, Gould, Sagan, Kahneman, Basulto... todos hombres. Ni una sola mujer. ¿Qué pasa aquí? ¿Esto no es un poco sospechoso y adolece, tal vez, de un sesgo testosterónico?
Son las 3:44 del viernes, 3 de julio de 2026. Casi las cuatro de la madrugada y no puedo dormir por una sencilla razón: ayer me bebí en total cuatro botes de Coca-Cola a lo largo de un intenso y difícil día plagado de contratiempos surrealistas. Julio no ha empezado muy halagüeño que digamos.
Pero lo único que no me está fallando son los libros, que sigo comprando, a pesar de que en tres semanas me los tendré que meter donde me quepan (el primo José Luis nos ha prestado una parte del bajo donde vive para dejarlos allí provisionalmente). Porque ahora sí... o las editoriales están de racha con sus espectaculares novedades... o yo estoy de racha encontrando cosas espectaculares... o las dos... o ninguna.
Y para muestra, un botón: ayer por la mañana encontré, en la Casa del Libro de Alicante, un libro impresionante, espectacular, de esos que valen su peso en oro no cuantificable, es decir, oro simbólico (hasta las mejores metáforas hacen referencia a lo mismo de siempre) para ejercitar las neuronas antes de quedarnos idiocratizados por completo. Hablo de ESPIRITUALIDAD LÍQUIDA. Misticismo pop en la era del yo. Escrito por la incisiva, lúcida y genial periodista española Marta Sader. Publicado por DEBATE, uno de los sellos más potentes de Penguin Random House Grupo Editorial, especializado en ensayos fiables y rigurosos. Mi ejemplar es una primera edición de mayo de 2026. Tiene 228 páginas (sin contar las últimas cuatro en blanco).
Nada más verlo en las novedades del apartado dedicado a las religiones y echarle un vistazo a la contraportada y el índice en especial, me lo llevé puesto, comprándolo ipso facto. Me costó 19,90. Esbocé una media sonrisa enseguida, pues casualmente (o no... ¿quién sabe?) ayer mismo me pasó algo con el regreso de Krishnamurti que nunca me había pasado con anterioridad (no al menos con esa intensidad, en caso de haberme pasado). Nada más leer SOBRE LA PRESENTE EDICIÓN, que apenas ocupa la página 9, surgió una pequeña duda que acallé, apabullado por la descarga de dopamina que me produjo haber encontrado un nuevo libro de Krishnamurti que me conectara otra vez, al estar enfocado de una manera distinta. Pero a medida que lo leía y escribía el post anterior, la duda fue intensificándose, mientras observaba el proceso de funcionamiento de los sesgos y la metodología neurológica operativa de acallamiento de la disonancia cognitiva en su pleno apogeo, aunque sin poder hacer nada por pararla. De ahí que mi cerebro se acogiera a lo que recordaba de MENTE EN SILENCIO y obviara las incomodidades que le estaba generando Cómo encontrar la paz EN UN MUNDO DESAFIANTE. Porque, de repente, estaba viendo a Krishnamurti como no lo había visto hasta el momento: un simple vendedor de individualismo radical que, casualmente (o no... ¿quién sabe?), emite un mensaje muy acorde a las búsquedas y necesidades promovidas por el capitalismo globalizado, digitalizado y algoritmizado sin fronteras ni límites.
La duda se planteó en un detalle nada nimio del que hasta el momento no había tenido constancia: en SOBRE LA PRESENTACIÓN se afirma algo, cuando menos, curioso: "En 1992, la World Future Society (WFS) invitó a la Krishnamurti Foundation of America a su convención en Washington D. C. para dar a conocer las ideas de Krishnamurti sobre el futuro de la humanidad. Milton Friedman, por entonces redactor de discursos en la Casa Blanca y consejero de la Fundación, propuso publicar una antología de la obra de Krishnamurti con el título de La responsabilidad social. Los editores de la Fundación seleccionaron una serie de extractos de sus enseñanzas en los que insiste en la importancia de que el individuo se comprometa con la tarea de cambiar el mundo. La responsabilidad social se presentó en la convención de la World Future Society. Cada asistente recibió un ejemplar de regalo. La propuesta de Krishnamurti de que el individuo se responsabilice tanto del estado del mundo como de la corrupción de la conciencia sentó unas sólidas bases morales y éticas para la reflexión sobre el futuro de la humanidad" (página 9).
Lo primero: ¿Milton Friedman consejero de la Fundación, es decir, de la Krishnamurti Foundation of America, imagino? Nada irrelevante ni inocente el asunto, si entendemos primero quién fue el personaje citado. Milton Friedman nació el 31 de julio de 1912 en Nueva York, Estados Unidos y murió el 16 de noviembre de 2006 en San Francisco, California, Estados Unidos debido a una insuficiencia cardíaca. Fue un economista, estadístico y académico estadounidense ganador del Premio Nobel de Economía en 1976. Se le considera uno de los economistas más influyentes del siglo XX, cofundador y líder de la llamada escuela de Chicago (defensora radical del libre mercado) y uno de los referentes del liberalismo, así como el capitalismo desregulado (mínima intervención estatal y máxima privatización de bienes y servicios). Es decir, un neoconservador políticamente adscrito al Partido Republicano, asesor del presidente estadounidense Ronald Reagan (1911-2004) y de la presidenta británica Margaret Thatcher (1925-2013).
¿Que Friedman propuso publicar una antología de la obra de Krishnamurti? Evidentemente Friedman sí tenía ideología política, religiosa, filosófica y económica (además muy sesgada, altamente dudosa e interesada al máximo). Solo el hecho de que Friedman propusiera esa publicación ya es muy significativo y hace que sea necesario releer la obra propuesta de una manera diferente, pues desde el título ya tenemos peligrosas señales de aviso. Friedman no fue un ser humano ni mentalmente descondicionado ni imparcial, sino todo lo contrario: su sistema de creencias estaba cerrado y permeado por una ideología política y económica subjetivista muy particular, además de polémica, cuya defensa principal pasaba por un individualismo radical como interpretación sesgada, torticera e interesada (pero distorsionada) de soberanía y libertad: el individuo es responsable de todo. Atención al final de la presentación: la propuesta de Krishnamurti de que el individuo se responsabilice tanto del estado del mundo como de la corrupción de la conciencia sentó unas sólidas bases morales y éticas para la reflexión sobre el futuro de la humanidad.
Si bien es posible (o así me había parecido captarlo a mí durante tres décadas) que Krishnamurti no tuviera intenciones individualistas radicales acordes a la filosofía política del liberalismo ni el sistema económico capitalista (de hecho era muy crítico con ambos modelos, junto con sus opuestos complementarios, la filosofía política del socialismo y el sistema económico comunista), no obstante su pensamiento, exposiciones, charlas y diálogos sí suenan así, al menos en Cómo encontrar la paz EN UN MUNDO DESAFIANTE.
Aunque yo no era capaz de verlo, a pesar de mis sospechas, hasta que esta noche, poco después de entrar al 3 de julio, he decidido empezar a leer ESPIRITUALIDAD LÍQUIDA y las agudas palabras críticas afiladas de Marta Sader me han hecho distanciarme de la influencia krishnamurtiana, para contextualizar ampliando y ensanchando mi perspectiva. Porque si bien la buena divulgación científica escéptica y muy crítica con la espiritualidad y el pensamiento mágico siempre suele ser la mejor ayuda para tomar distancia y observar desde una duda cuestionadora que impida aferrarse a las certezas, mis lecturas en los últimos años (Amanda Montell y Aníbal Bueno) no habían conseguido darme las claves interpretativas para hacer las conexiones que sí ha conseguido aportarme Marta Sader.
¿Preparado para subirte a la "montaña rusa" mental y emocional?
Como es más que visible en el tema de la alimentación, por ejemplo, el individualismo radical no solo no es la solución (echarle las culpas de comer mal a cada cual), sino la simplificación cómoda, rápida e irresponsable que usa la industria alimentaria como estrategia para eludir cualquier responsabilidad y rendimiento de cuentas a nivel social. Aparte de ser un abordaje ineficaz, nos está llevando al desastre tanto social como sanitario. Elena Carrillo Álvarez trata la complejidad colectiva del asunto de comer bien en su reciente libro sobre alimentación sin parangón LA TRAMPA DE COMER BIEN. LO QUE HAY DETRÁS DE NUESTRAS DECISIONES ALIMENTARIAS (Plataforma Editorial, Barcelona, 2026). De ahí que un defensor del individualismo radical y representante decimonónico de ese planteamiento ideológico infundado, como lo fue Milton Friedman, fuera consejero de la KFA (Krishnamurti Foundation of America, o eso me pareció entender) y aconsejara la publicación de un libro titulado La responsabilidad social, porque en el fondo la propuesta de Krishnamurti sea (o coincida con) que el individuo se responsabilice de todo (el estado del mundo y la corrupción de la conciencia) es, de por sí, muy elocuente (pero también peligroso).
Nunca lo había visto ni interpretado así, pero ciertamente el libro Cómo encontrar la paz EN UN MUNDO DESAFIANTE ha sido de gran elocuencia en el cambio de percepción sobre Krishnamurti que estoy experimentando estos días posteriores a su lectura y las dudas surgidas tras la sugerente información aportada en la explicación sobre la edición. Porque, efectivamente, la tonalidad e impresión inequívoca que da es la de una posición individualista radical que, como se puede ver con evidencia desde su muerte, no ha tenido ningún efecto positivo, sino todo lo contrario, pues vivimos en una época de "espiritualidad líquida" (como muy bien analiza Marta Sader en su magnífico libro, aunque la metáfora "líquida", tomada como préstamo del popular sociólogo polaco Zygmunt Bauman [1925-2017] no tiene mucho sentido, pues podría ser perfectamente "gaseosa" o cualquier otra metáfora sobre los estados de la materia [¿"plasmática", tal vez?] que nos quisiéramos inventar) donde predomina, sin duda, el individualismo radical como actitud. Y lejos de ser la solución propuesta por Krishnamurti (usted es el mundo) en realidad solo ha agravado todas las problemáticas que tenemos, polarizando más todavía ese mundo humano.
Son las 10:49 del viernes, 3 de julio de 2026. Me acabo de levantar y apenas he podido dormir unas cuatro o cinco horas. Anoche me quedé a medias en la página 90, cuando tuve que abrir este post y empezar a escribir para plasmar todo lo que me está esclareciendo (sorprendentemente) Marta Sader. No lo hubiera esperado en mi vida.
Aunque desde que lo vi en la Casa del Libro de Alicante ayer, supe que el libro ESPIRITUALIDAD LÍQUIDA iba a ser importante para mí, no obstante nunca imaginé que tanto, pues la autora hace unas conexiones inquietantes (por su plausibilidad) entre el auge de la espiritualidad nueva era 2.0 y el auge simultáneo de la extrema derecha política en todo el mundo, que a nadie se le había ocurrido hacer antes. O al menos, si se han hecho, yo no tenía noticias de ellas hasta ayer. Fue también muy elocuente ver esas conexiones en perspectiva histórica, en el apartado ALTERNATIVA Y DE DERECHAS: LA REVOLUCIÓN CONSERVADORA (páginas 44 a 48), donde analiza el auge de la espiritualidad en la alemana República de Weimar (1918-1933) y cómo ello fue una pieza clave en el ascenso del nazismo (1933-1945) al poder. Hoy, con sus variantes y diferencias, asistimos a un fenómeno (por desgracia) muy parecido, que la autora analiza en el siguiente apartado: LA DERECHA Y LO ALTERNATIVO HOY (páginas 48 a 52). Ahora los judíos de ayer son los musulmanes (y demás inmigrantes) de hoy. Cambian detalles en el continente pero estamos ante los mismos contenidos ideológicos: pureza racial, regeneración espiritual, culto narcisista al cuerpo y la imagen, rechazo a cualquier avance social que exija derechos más amplios, defensa radicalizada de teorías conspirativas (ayer los protocolos de los sabios de Sión, hoy el gran reemplazo), difamación (ayer la mentira radiofónica, hoy las noticias falsas o la posverdad)... pero hay una importante diferencia que hoy intensifica y radicaliza los mismos contenidos de ayer: el individualismo extremo.
Una pega al libro de Marta Sader para terminar: ¿por qué, para qué, tanto puto anglicismo, que empobrece nuestra rica lengua sobrada en conceptos y expresiones castellanas?



