Introducción. Aunque ya conocía el nombre y la existencia de la escuela de filosofía hindú ortodoxa vedanta desde el principio, no me inicié a fondo en su conocimiento y aplicación práctica hasta el lunes 19 de febrero de 2007. Ese día —sin ninguna particularidad diferente ni especial— acudí a la librería de El Corte Inglés de Alicante. No iba buscando nada en particular. Simplemente fui a echar un vistazo cotidiano y ver qué encontraba para leer. Estaba atravesando el epicentro de mi primera, intensa y duradera "noche oscura del alma". Desde hacía dos años me había distanciado del orientalismo, la espiritualidad y el esoterocultismo —las tres dimensiones que habían definido mis intereses personales durante la década anterior— por tanto, lo último que esperaba encontrar era algo relacionado con esos temas. Y no solo lo encontré fortuita e inesperadamente, sino que dio comienzo, gracias al encuentro, la más fértil etapa a todos los niveles hasta ese momento, durante los siguie...